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24 de Jul de 2021

Columnistas

El arroz para los panameños

“[…] el productor no quiere bono, el productor no quiere bolsa de comida. El productor, No necesita trabajo. Porque sabe trabajar, y sabe generar puestos de trabajo”

Para el panameño, “si no hay arroz, no hay comida”. Así de simple es la costumbre de nuestra gente. Recientemente, escuché a un alto funcionario del MIDA decir que nuestros productores de arroz deben mejorar su productividad, y que, como mínimo, deberían producir 120 a 150 quintales por hectárea. Este sería el sueño de todo productor. Pero, ¿cómo lograr que esto se haga realidad? Debemos empezar por analizar algunas situaciones que enfrentan nuestros productores.

1.- Para lograr mejor productividad, se necesitan instituciones de Gobierno trabajando de la mano con el productor. Haciendo los estudios de suelo, en tiempo oportuno y así conocer qué nutrientes necesita la parcela que se vaya a sembrar. ¿Puede el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (Idiap) dar, a buen costo y en tiempo oportuno, este servicio?

2.- El productor necesita una buena semilla para sembrar. Pero, es bueno saber que un quintal de semilla certificada para un productor cuesta no menos de B/80.00 el quintal. ¿O cuánto le costaría al productor intentar certificar su propia semilla?, eso es otra cosa.

3.- Existe un incremento exagerado de los productos agroquímicos de más del 20 %. No debemos olvidar que el productor debe aplicar los insumos o fertilizantes en el tiempo que corresponda, si no lo hace las consecuencias pueden ser devastadora para los resultados de la cosecha.

4.- Cuando el productor desea cubrir su siembra con un seguro agropecuario, este solo protege una parte de los costos de producción, no el 100 %. Creo que es oportuno que el Instituto de Seguro Agropecuario actualice el valor por hectárea, mismo que mantiene en B/1840.00. Si el productor no notifica al Instituto de Seguro Agropecuario de cualquier contingencia, el seguro no le protege. Si el arroz le sale vano (vacío), no lo protegerá el seguro agropecuario (no entiendo cómo se puede anunciar esta contingencia). Por último, el deducible no siempre es el mismo, y a veces puede ser costoso. Por eso, el productor termina diciendo “de la mano de Dios, me la voy a rifar”.

5.- Se dice que el precio por quintal de arroz es de B/24.50. Esta cantidad debe ser desglosada en dos rubros: B/ 17.00 por arroz en cáscara que se entrega al molino, y los B/7.50 que aporta el Gobierno para intentar nivelar el precio del arroz.

Esto no es así, pues los productores están a merced de los molinos, que, para no pagar los B/17.00, sacan de debajo de la manga una “tabla de castigo”. Y terminan por pagar al productor lo que les venga en gana.

Ustedes no se imaginan lo difícil que es para un productor tener un camión de arroz en cáscara, y que no se lo reciban en el molino. Incluso, si le da fiebre al arroz, terminas vendiendo a menos del costo de producción. Ver tu trabajo, tus ahorros y tu esfuerzo irse por el desagüe es una experiencia para llorar.

6.- Por último, ver los caminos de producción de nuestro país, no es nada alentador. Pero, los productores de Panamá Este, solo con el tramo de la carretera Interamericana Cañita-Tortí, deben ser considerados verdaderos héroes.

Creo oportuno incluir en este punto todo el equipo, y maquinaria (grillo, tractor, cosechadora), así como el combustible que se requiere para la producción agrícola; por supuesto, la tierra, o el alquiler de esta.

7.- En resumen, debo concluir diciendo lo siguiente: el productor no quiere bono, el productor no quiere bolsa de comida. El productor, No necesita trabajo. Porque sabe trabajar, y sabe generar puestos de trabajo. Pero, si las autoridades nacionales que tienen que ver con el Sector Agropecuario no ayudan a los productores, estos terminarán empeñando sus cosechas a los molinos o a las casas comerciales que distribuyen insumos agropecuarios, “trabajando para el inglés”, tal y como dice el refrán. Salvo que el propósito sea que desaparezca la producción de arroz, para dar paso a la importación, y esto sería inaceptable. Pues, un país debe ser autosuficiente para alimentar a su población. Por último, creo oportuno aclarar que los productores no intervienen con el precio de venta del arroz al consumidor.

Abogada, política, productora.