28 de Nov de 2021

Columnistas

Nuestra crisis moral ciudadana

“La moral se construye y se sostienen sus principios con el control por entes paradigmáticos; como nos enseña José Ingenieros, en su obra cumbre “Las Fuerzas Morales”.”

En el vestíbulo, al entrar en el Instituto Nacional, existe una placa en bronce con aleccionadoras palabras, de Ralph Waldo Emerson, que sentencian así: “Solo los que construyen sobre ideas, construyen para la eternidad”.

Cuánto importa desentrañar el significado de esa sentencia para concluir con la exigencia en el construir una consciencia con el poder de existir -trascender como sujeto impregnado de valores-, principios morales y no como objeto solo apegado a lo visible, material. El primero será un ser liberado y el segundo será un ser enajenado; solo atendiendo los cambios en lo material-corporal con desprecio de la mente y el espíritu. ¿Cuántos en esta Patria de Miró, Gaspar O. Hernández y Amelia D. De Icaza pueden estar liberados contra un sistema socioeconómico que destaca lo material sobre lo intelectual y espiritual? Somos producto de unas relaciones de producción que más destacan el objeto producido y no el sujeto-autor.

Por lo anterior, nuestra estructura sociopolítica es la productora de las fuerzas y debilidades existentes en la sociedad; siendo las últimas reinantes en nuestro Panamá, con la corrupción descarada, la amoralidad del “juegavivo”, el “robó, pero hizo” y aspirar a un cargo público no para servir, sino para servirse de él. Seguimos crucificando a Cristo y liberando a Barrabás. Pregonamos, hábilmente escondida la verdadera intención, palabras (democracia, derechos y libertad) vacías con intención engañosa para extraer ventajas. Nuestras organizaciones políticas son empresas privadas-verticales electoreras, sin una política visionaria para construir el país que deseamos; que solo aspiran a administrar un presupuesto público para que, después de cinco años, muchos hayan aumentado sus cuentas bancarias. Integrantes de entes colectivos que poseen autoridad, pero jamás liderazgo.

Bien dijo António Guterres, secretario general de la ONU, en la 76 Asamblea de esta: “Estamos al borde de un abismo y vamos en la dirección equivocada”. Sus palabras advierten que estamos próximos a grandes convulsiones que arrasarán a causantes y víctimas.

Existe un viejo adagio que reza así: “El que siembra vientos cosecha tempestades”.

Urge crear y aplicar nuevas reglas para la estructuración militante en los gremios políticos, para que se ejerza plena participación-consulta en la membresía, con la ejecución de un plan de estudios orientados hacia una conciencia con valores ciudadanos; con seguimiento y control por el Tribunal Electoral.

Se deben replantear nuevos criterios, con valores “incomunes”, para la selección a cargos de elección popular y públicos; con rendición de cuentas y evaluación anual, respectivamente.

La moral se construye y se sostienen sus principios con el control por entes paradigmáticos; como nos enseña José Ingenieros, en su obra cumbre “Las Fuerzas

Morales”.

Educador

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