03 de Dic de 2021

Columnistas

Generar empleo debe ser primera prioridad

“Si no hay consumo no hay ventas, sin ventas no hay ingresos, y sin ingresos no habrá empleo, por lo que las perspectivas de recuperación del mercado laboral se llevarán tiempo”

Luego de sufrir la cuarta mayor contracción económica en el mundo y la peor catástrofe laboral de nuestra historia, producto de la pandemia de la COVID-19, generar empleo debería ser la primera prioridad para Panamá, pero ¿lo es?

El pasado 6 de octubre 2021, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), en alianza estratégica con The Marketing Group, presentó el Índice de Confianza del Consumidor Panameño (ICCP) de septiembre 2021, donde se mantiene el nivel de confianza del consumidor ante la reactivación económica, con importantes incrementos en los indicadores sobre la situación del hogar y la situación económica del país.

Sin embargo, 43 % de los encuestados manifestó que es poco probable que mantenga su empleo dentro de los próximos seis meses, 7 % considera que no tendrá trabajo y un 28 % no sabe qué ocurrirá. Es decir, 4 de cada 5 panameños (as) se muestran pesimistas con respecto a sus perspectivas laborales, ¿por qué?

En el 2021, la economía crecerá por las exportaciones de cobre y la recuperación del comercio internacional, pero el panorama laboral permanecerá incierto. Se estima que el desempleo aumentó de 18.5 % el año pasado a 20 % y hay unos 80 000 trabajadores con contratos aún suspendidos, que deben ser reactivados antes del 1 de noviembre. Adicionalmente, existe preocupación por el vencimiento de la moratoria bancaria e imposibilidad de muchos clientes de hacer frente a sus obligaciones.

El ritmo de generación de nuevos empleos formales en la economía marcha lentamente. Un informe del Instituto de Estadística y Censo (INEC), entre enero y agosto 2021, Mitradel tramitó 139 838 nuevos contratos (78 % temporales), un poco más de la mitad de los 267 235 tramitados en el mismo período del 2019, año en el que se generaron 52 040 empleos, todos informales.

El sector privado perdió 327 000 trabajadores asalariados en el 2020, 37 % de sus empleos formales y la incertidumbre laboral se traduce en cautela por parte de los consumidores, e inhibición de un consumo que cayó en $600 millones mensuales el año pasado, máxime cuando 4 de cada 5 trabajadores, que perdieron sus empleos, ganaban menos de $750 mensuales.

Si no hay consumo no hay ventas, sin ventas no hay ingresos, y sin ingresos no habrá empleo, por lo que las perspectivas de recuperación del mercado laboral se llevarán tiempo.

Hay factores coyunturales en el entorno que agregan a esta incertidumbre. Hasta ahora, el objetivo de las autoridades ha sido sanitario, orientado a controlar la pandemia, no socioeconómico. En consecuencia, la prioridad del Gobierno es la vacunación, no la generación de empleo “per se”.

La pandemia “borró” los empleos formales generados por la empresa privada entre 2004 y 2019, la “época dorada” de la generación de empleo en el país. Hoy, Panamá enfrenta un colapso de su empleo formal privado y 70 % de su fuerza laboral son funcionarios e informales.

Habiendo logrado a la fecha un alto porcentaje de vacunados y el relativo control de la pandemia, es hora de hacer la generación de empleo la primera prioridad. Que haya nuevos rebrotes es una probabilidad, que ya hay más de 400 000 desempleados es un hecho.

La percepción de inseguridad laboral que muestra el ICCP es también indicativa del deterioro de la confianza en el clima de negocios en el país, más aún ante la precaria situación financiera y sobreendeudamiento del Estado. Pero para que haya inversión privada tiene que haber confianza, negocios rentables y reglas claras.

En este contexto, es importante mitigar el impacto negativo que sobre la comunidad inversionista internacional proyectó el informe del semanario inglés The Economist, en marzo 2021, donde señaló que el deterioro de la gobernabilidad y las presiones populistas representan un grave riesgo para las inversiones privadas en el país. Ciertamente, la continua satanización mediática de la inversión privada, la inclusión de Panamá en la Lista Negra de la Comunidad Europea y los “Pandora Papers” no nos ayudan.

El Gobierno está negociando un nuevo contrato con Minera Panamá, que hizo una inversión de $6.7 mil millones, la mayor en la historia, aportando 39 000 empleos formales directos, indirectos e inducidos a la economía y comprando $583 millones anuales a otros sectores de la economía.

Con respeto a las posiciones a favor, en contra, y los acuerdos que se logre alcanzar, el proceso de negociación debe proyectarnos como un país de diálogo y proinversión extranjera. Si no hay confianza no habrá inversión, y sin inversión privada no habrá generación de empleo formal.

Asesor empresarial.

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