06 de Dic de 2021

Columnistas

Cohesión social para la transformación

“[…] necesitamos una agenda de políticas que genere confianza en la cohesión social necesaria para avanzar, en medio de una realidad marcada por una pandemia, […]”

El próximo 30 de noviembre, el presidente de la República recibirá el informe final del Pacto del Bicentenario Cerrando Brechas, el cual resume el mandato de la ciudadanía para formular políticas nacionales que beneficien a todos los panameños en materia de agro y alimentación, educación, salud, economía, Estado, agua, inclusión, ambiente, cultura, deportes, infraestructura; para sentar las bases de un mejor Panamá. El presidente ha reiterado su compromiso con los resultados de este inédito y democrático ejercicio en repetidas ocasiones, pero ¿tendremos los panameños la suficiente cohesión social para deponer agendas personales y ejercer juntos el control social que requerirá esta transformación?

Con el propósito de ayudarnos a responder esta pregunta, la Cepal nos ofrece, en su más reciente publicación, una propuesta para una era de incertidumbres, en la cual intenta dar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿Qué mantiene unidas a las sociedades? ¿Qué identifica y motiva a las personas a convivir voluntariamente sin necesidad de una coerción externa permanente o de un interés inmediato? Y yo agrego: ¿qué tenemos que hacer para convertirnos en una sociedad unida, solidaria y cohesionada?

Para los panameños este asunto es de gran relevancia, pues vivimos tiempos de gran incertidumbre, la cual se manifiesta diariamente en la mayoría de los elementos de nuestro contexto y nos genera preguntas que afectan la posibilidad de alcanzar esa cohesión social que necesitamos. Por ejemplo: ¿cómo recuperar la confianza en las autoridades y las instituciones?, ¿cuándo superaremos la inseguridad que vivimos y volveremos al Panamá tranquilo y seguro de hace algunas décadas?, ¿podremos salvar el fondo de pensiones de nuestra CSS?, ¿cuándo se acabará la epidemia de COVID-19?, ¿cuándo se recuperará la economía, los empleos y la ruta hacia el desarrollo con equidad?, ¿cuándo bajaran los precios de los alimentos y las medicinas?, ¿cuándo nuestro sistema de justicia será efectivo y oportuno?, y, la más insólita a estas alturas, ¿quién ganará las elecciones presidenciales en el 2024?

Podría dedicarle el resto de esta glosa a seguir haciéndome preguntas y, con seguridad, me quedaría corto. Lo que es evidente, es que necesitamos una agenda de políticas que genere confianza en la cohesión social necesaria para avanzar, en medio de una realidad marcada por una pandemia, por la incertidumbre y por desafíos como la elevada desigualdad, la baja confianza en las instituciones, un considerable malestar social y distintas expresiones de violencia. Ese renovado marco de políticas lo proporcionan los acuerdos del Pacto Bicentenario y estamos obligados a aprovecharlos, ejerciendo nuestros derechos y obligaciones sociales, civiles y políticas.

La propuesta de la Cepal ofrece cuatro ámbitos de política pública necesarias para fomentar el modelo de cohesión social que contribuya al desarrollo social inclusivo y sostenible. Los cuatro ámbitos son interdependientes entre sí, y absolutamente pertinentes para nosotros, veamos: políticas tendientes a consolidar un conjunto de garantías de bienestar, privilegiando el fortalecimiento de sistemas universales de protección social; políticas de inclusión social tendientes a afrontar las brechas y desigualdades que afectan el acceso de las personas, especialmente quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, a políticas y mecanismos que les permitan su ejercicio de derechos; políticas tendientes a conformar una cultura de la igualdad; y políticas tendientes al fortalecimiento de una institucionalidad democrática que fomente la participación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas, y el diseño de políticas públicas con plena atención a los factores subyacentes al logro de la cohesión social.

Este asunto del fortalecimiento de la institucionalidad democrática y resiliente es fundamental para superar la desconfianza de la ciudadanía. El primer paso para lograr la cohesión social necesaria para empujar todos juntos la formulación y desarrollo de las políticas arriba descritas, es necesario, como afirma la Cepal, cambiar no solo el estilo de desarrollo, sino también la forma en que el Gobierno se comunica con la ciudadanía y cómo hace partícipes a las personas en las decisiones que afectan su entorno y calidad de vida.

Se necesita pues, construir un nuevo estilo de desarrollo, que supere los desequilibrios del estilo de desarrollo anterior. Subraya la Cepal la necesidad de liderazgos renovados, colaborativos y participativos, una gobernanza anticipatoria que utilice la construcción de futuros posibles como un espacio de reflexión inclusivo y participativo, y un enfoque territorial que aproveche las especificidades y capacidades en el territorio para lograr encadenamientos productivos sinérgicos y virtuosos.

Nuestra prioridad debe ser construir un renovado Estado de bienestar, adaptado al contexto actual, para garantizar niveles dignos de calidad de vida para todos y fomentar una cultura de la igualdad, sobre la base de sistemas de protección social universales, integrales y sostenibles que contribuyan a una mayor resiliencia de nuestras sociedades ante la incertidumbre y los riesgos permanentes que acompañan a miles de panameños.

Finalmente, también será primordial garantizar y fortalecer la rendición de cuentas del Estado, como factor clave para su legitimidad y viabilidad democrática y, por ende, para asegurar la participación y la cooperación de la ciudadanía en el control social de la gestión pública, para la resolución de los desafíos actuales. Tienen la palabra nuestras autoridades, y, claro está, la ciudadanía.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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