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23 de Ene de 2022

Columnistas

La discapacidad: más allá de una conmemoración

“Las personas que presentan una condición no deben ser vistas solo por utilizar […], cualquier ayuda técnica […], sino por sus capacidades, habilidades y por todo lo que pueden aportar a la sociedad y al país”

Cuando, en un hogar, nace un miembro con discapacidad se genera el primer impacto. La familia no está preparada para recibir a alguien con alguna condición y se genera un remolino de emociones. Hay personas que lo asumen con coraje y otras que se atemorizan ante esta realidad. Muchas interrogantes surgen por sus cabezas: ¿ahora qué vamos a hacer?

No es lo mismo nacer con una discapacidad que adquirirla con el paso del tiempo; presentar una condición desde que nacemos con ella es todo un desafío, para la familia que no espera una noticia así. Por otro lado, están también los que, por una situación de la vida, los sorprende con una discapacidad que puede ser adquirida por un accidente o enfermedad, muchos buscan reinventarse para hacerle frente con optimismo a las adversidades.

La discapacidad no excluye a nadie por su color, raza, cultura, ideología, sexo, edad o clase social. Cuando llega, la mayoría de las veces, es sin avisar.

En pleno siglo XXI todavía no existe una accesibilidad cultural, física y mucho menos digital. Antes las personas con discapacidad no tenían ni el derecho de nacer. Desde luego que con el tiempo han surgido avances que es importante destacarlos. Ahora existen espacios, foros, reportajes, campañas y capacitaciones que visibilizan este tema tan necesario, permitiendo así mirar con otros ojos a las personas con discapacidad. Pero esto no es suficiente, porque mientras que existan paradigmas, mitos y una mentalidad cerrada sobre las personas que presentan una condición difícilmente se podrá continuar avanzando. Tenemos que seguir insistiendo, todavía existe mucho desconocimiento sobre las personas con discapacidad, para el que no la tiene o no conoce a alguien con una condición, sería como hablarle en un idioma que no conoce. Desconocer sobre la discapacidad no es un pecado ni es un delito, pero considero que los centros educativos, en donde estudian tantos niños y adolescentes con diversas situaciones, y las empresas privadas e instituciones gubernamentales, que conviven y atienden a una amplia población con discapacidad, no pueden pasar por alto un tema tan necesario como este.

Existen varios tipos de condiciones, como la discapacidad visual, auditiva, intelectual, mental, física y visceral. Cada una tiene sus propios retos, desafíos y muchas fortalezas para destacarse en el ámbito artístico, deportivo, educativo, laboral y social.

En ocasiones, la sobreprotección que se recibe en casa puede llegar a opacar las ganas de soñar de los ciudadanos que tienen alguna condición de discapacidad.

La comunidad educativa tiene el reto de seguir innovando, para que los estudiantes con discapacidad obtengan una educación en igualdad de oportunidades, teniendo en cuenta las adecuaciones curriculares y un entorno accesible.

Las empresas privadas deben romper los paradigmas y el desconocimiento. Las micros, pequeñas y medianas empresas deben abrir las puertas, con una actitud de inclusión, para así insertar a profesionales con discapacidad, para que logren desempeñar sus habilidades.

Por otra parte, es de vital importancia que los artistas y atletas con alguna condición, puedan contar con el respaldo de las empresas privadas, instituciones gubernamentales y la sociedad en general, permitiendo así que puedan continuar destacándose en el ámbito artístico y deportivo, abriendo el camino para que nos sigan representando y dejando en alto en cada competencia o presentación internacional que participen.

Las personas que presentan una condición no deben ser vistas solo por utilizar su bastón, prótesis, silla de ruedas, andadera, muletas, audífonos, cualquier ayuda técnica o característica física, sino por sus capacidades, habilidades y por todo lo que pueden aportar a la sociedad y el país. Todo esto es posible cuando las organizaciones, familias, sociedad civil, Gobierno y las propias personas con discapacidad ponen en marcha un plan de acción acompañado de compromiso, voluntad y pasión por querer impulsar este barco hacia adelante.

El 3 de diciembre es una conmemoración que no debe perder vigencia jamás y renovar el compromiso todos los días del año con los derechos de las personas con discapacidad.

Estudiante de Periodismo.