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28 de Ene de 2022

Columnistas

Rigoberto Paredes, el espíritu de un guerrero

“Era la voz de aliento, de denuncia de sus compañeros. Nunca le vimos un segundo derrotado”

Un 25 de diciembre, pero del año 2005, producto de un infarto, partió de este mundo Rigoberto Paredes, coclesano, oriundo de Antón, que reconoció muchas veces haber pertenecido a aquella clase política aglutinada en los partidos tradicionales que, con el devenir del golpe del 68, desaparecieron.

Su presencia en ellos fue caracterizada por una alta presencia de pasionismo, pero también de compromiso con su electorado, el cual, para diferenciarlo, le bautizaron con el “YO DIGO RIGO”, señalando con ello la conjunción entre su actuar y su discurso.

Esa actitud lo llevó posteriormente, al igual que otros, a sumarse al Proyecto de Torrijos hasta llegar a convertirse, junto a Gerardo González, en uno de los más conspicuos dirigentes del Partido Revolucionario Democrático, del cual fue subsecretario general. Muchos llegamos a admirarlo por su permanente entusiasmo.

Pero para quien hoy decide dedicarle unas líneas lo que más admiró en el profesor Paredes, fue que, posterior a la invasión, pese a vivir un injusto encierro, sorprendía con su actitud de gallardía y liderazgo que demostraba diariamente desde las celdas. Era la voz de aliento, de denuncia de sus compañeros.

Nunca le vimos un segundo derrotado. Admirable para mí, como novel abogado, escucharlo y verlo no claudicar, se convirtió en una fuente de inspiración. Con él me unieron sus sabios consejos y experiencias y qué no decir de su espíritu de combate político.

Abogado