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25 de May de 2022

Columnistas

Autoridad Nacional de los Recursos Hídricos

De acuerdo con la publicación del BID titulada: “El agua en la economía de Panamá”, nuestro país cuenta con recursos hídricos abundantes, muy constantes en términos interanuales, sin dependencia respecto a otros países en cuanto a su origen y posee uno de los niveles de estrés hídricos más bajos del mundo.

De acuerdo con la publicación del BID titulada: “El agua en la economía de Panamá”, nuestro país cuenta con recursos hídricos abundantes, muy constantes en términos interanuales, sin dependencia respecto a otros países en cuanto a su origen y posee uno de los niveles de estrés hídricos más bajos del mundo. Sin embargo, y subrayo, enfrenta importantes retos en el sector y superarlos condicionará el futuro dinamismo de la economía panameña y el bienestar de la población.

Son retos vinculados a la eficiencia en el uso del agua y serán más importantes aún en el futuro, dadas las consecuencias del cambio climático y el previsible aumento de la población urbana y del nivel de ingresos. Para comenzar, está la necesidad del acceso permanente al agua potable para garantizar la salud pública; no menos importante es la producción hidroeléctrica; el turismo, que se ha convertido en una de las actividades más pujantes de la economía panameña; el importante y vital sector agropecuario y; el Canal de Panamá, elemento crucial de la economía del país desde su transferencia en el año 2000. Y no hay que ser un ingeniero experto en gestión de los recursos hídricos para dar fe de la necesidad urgente de mejorar la cobertura y calidad del servicio que brinda nuestra institución responsable por dotación de los servicios de agua potable en nuestro territorio. Basta con padecer los cortes frecuentes producto de daños en esta o aquella potabilizadora o; la observancia impotente de las fugas de agua en cañerías de gran calibre, medidores o hidrantes que, junto con el mal uso que hace la población, ocasionan un desperdicio cercano al 50% del agua potable producida, y provocan pérdidas millonarias al Estado.

Consciente de esta grave situación, la ciudadanía participante en el Pacto Bicentenario Cerrando Brechas elaboró diez acuerdos, para asegurar la provisión y el tratamiento del agua potable, para el consumo y para la agricultura, asegurando equidad e igualdad en el acceso, promoviendo la responsabilidad ciudadana mediante una cultura en el uso y cuidado del agua y un rol más efectivo del Estado, mediante nuevos marcos legales y nueva institucionalidad.

En ese sentido y con mucho tino, los ciudadanos propusieron crear un título constitucional especial para constituir a los recursos hídricos como patrimonio inalienable de la nación, de manera que su uso, calidad y normatividad estará sujeto a los requisitos y condiciones que establezcan la Constitución panameña y, bajo la administración de la Autoridad Nacional de los Recursos Hídricos, esta gozará de autonomía financiera, será persona jurídica autónoma de derecho público y ejercerá privativamente la administración, el uso y la conservación de los recursos hídricos del país. Por otro lado, sabedores de las dificultades que enfrenta la creación de un título constitucional, los panameños exigimos la modernización inmediata del Idaan y la dotación de los recursos para diseñar e implementar un Plan Maestro Nacional para la Operación, Mantenimiento y Construcción de Infraestructuras de Sistemas de Acueductos de Agua Potable en las Áreas Urbanas 2022-2025, lograr cobertura universal con equidad e igualdad de acceso al agua potable y revisar las tarifas y subsidios de acuerdo con el consumo de cada cliente, sin afectar el derecho humano al agua.

El gobierno también esta consciente de la urgencia de transformar el Idaan en una institución que opere eficientemente y recupere costos para que brinde a los panameños el servicio que se merecen de una manera eficiente y sostenible. Por eso propuso en su Plan Estratégico 2019-2024, realizar inversiones en plantas potabilizadoras, sistemas de aguas subterráneas (pozos), tanques de almacenamiento, estaciones de bombeo y redes de agua potable para reforzar la producción, almacenamiento y conducción de agua; la inversión en los sistemas existentes para mejorar el servicio, la reparación de las fugas (40% de pérdidas de agua) y la atención oportuna de los reportes ciudadanos. Entonces, panameños, parece que es la hora de aprovechar la coincidencia de los postulados del plan estratégico de gobierno con el mandato ciudadano expresado en los acuerdos para asegurar la provisión y el tratamiento del agua potable, para el consumo. Como señala el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2021: “el agua es un recurso único y no substituible. Trae aparejado múltiples valores y beneficios, es el fundamento de la vida, las sociedades y las economías”. No podemos seguir desperdiciándola. Es la hora de darle el respaldo político y las inversiones financieras que hagan falta para garantizar la disponibilidad de agua potable de calidad y saneamiento básico a toda la población, a la vez que cuidamos el desarrollo económico y social y la protección de los ecosistemas. Finalmente, como suelo subrayar, en este caso nos toca a la sociedad civil,  cuidar con responsabilidad nuestra agua, vencer la apatía y ejercer nuestro derecho de controlar socialmente la gestión del plan de gobierno y el necesario seguimiento al mandato ciudadano expresado en los Acuerdos del Pacto del Bicentenario Cerrando Brechas.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS)