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29 de Jun de 2022

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En la actualidad muchas personas se hacen los sordos ante tantas noticias negativas, sin aferrarse las tradiciones cristianas y morales por el bien común de las familias

Se acaba de hacer oficial “el Mes de la Familia”, aunque de hecho, la familia ha existido desde que el mundo es mundo.

¿Qué significa pertenecer a una familia? Lo significa todo.

La familia es la única que jamás te abandona, después de Dios, que es nuestro mayor amparo. Por lo tanto, debemos defender los valores familiares, que significa valores morales. Nada se concreta sin que la familia no siga aquellos ejemplos que nos enseñaron nuestros padres de amor, dignidad, perdón, ética, moral, temor a Dios, solidaridad.

Un ejemplo que tenemos la responsabilidad de pasar de generación en generación.

Bien dice la Biblia: “aquél que escandalice a uno de estos pequeños”… (Mt. 18.6 ss).

Entonces, nos preguntamos si cumplimos esa obligación, como personas de bien, o nos vamos por otro rumbo que no es natural, o que nos dirija hacia otra dirección.

Pensamos en el aborto, que asesina a millones de no-nacidos con la excusa que no son seres humanos, u otras tantas cosas que están ocurriendo en el mundo, como algo natural.

Y nos hacemos los sordos ante tantas noticias negativas, o ponemos nuestro pie firme y nos aferramos a nuestras tradiciones cristianas y morales.

¿Cumplimos nuestra obligación con los ancianos? Grupo altamente frágil y vulnerable, que, después de haber luchado toda una vida, llegan a su vejez en soledad y muchas necesidades psicológicas, físicas y materiales.

¿Qué estamos haciendo por ellos? Simplemente damos la vuelta, volteamos la cara, y que otros se ocupen, poniendo miles de excusas.

Pensamos en esos abuelitos abandonados en los asilos, o consideramos hacer una donación para su sostenimiento básico. ¿Cuántas personas dan un donativo mensual para esta causa?

¿Tomamos en consideración la enorme cantidad que significa administrar un hogar de ancianos? ¿Los visitamos? Les llevamos alegría? Los socorremos con donaciones a la medida de nuestro alcance?

Cuántos hogares de adultos mayores hay en Panamá que necesitan una mano amiga? que tienen abuelitos abandonados, sin ningún ingreso, y sus administradores se las ven muy duras para darles comida, techo y medicinas.

Cumplimos con nuestra obligación hacia los más débiles, que no tienen voz, que sufren de injusticia. ¿Hacia los enfermos? ¿Qué hacemos por ellos? ¿Los privados de libertad? ¿Los huérfanos?

Todos ellos son nuestros hermanos.

Ahh… pero para los políticos siempre hay dinero para sus campañas… No es escandaloso?

Cumplimos con nuestra obligación de ciudadanos dignos y respetuosos de la ley? O jugamos vivo en cada oportunidad que tenemos? Nos pasamos la fila? Nos aprovechamos de influencias? Nos llevamos materiales de nuestros empleadores? Hacemos el trabajo a medias?

Si somos autoridad, cumplimos con nuestro juramento?

O, porque tenemos un puesto, por más pequeño que sea, ya creemos que somos merecedores de todos los beneficios que puedan alcanzar, y que estamos por encima de ley? No atienden al público, y siempre están en reunión.

Pensamos en el resto del pueblo? Pensamos en la humanidad?

Al hacer las leyes, piensan en la conveniencia propia, o el pueblo que los eligió y puso un voto de confianza ¿ Discuten las leyes, y casos jurídicos en su orden de llegada, o proponen o discuten cosas que simplemente son puro espejismo? Y las leyes que verdaderamente importan, se quedan estancadas.

En el caso del Seguro Social, hay alguien que se interese por los asegurados, o los han abandonado a su suerte? Especialmente los jubilados, que pasan una odisea para conseguir cualquier beneficio, la mayoría de veces sin éxito, y estando en las instalaciones desde las 4 de la mañana, viajando del interior y luego le dicen que la máquina está dañada, que el doctor no vino, etc. etc.

Citas solamente por computadora… y los adultos mayores pasando páramos, pero es mandatorio. Meses y meses para conseguir algo, medicinas agotadas, máquinas dañadas.

Buena noticia es que van a acomodar un centro geriátrico, ojalá reúna las condiciones necesarias y no sea otro espejismo político. Ya veremos.

En las próximas elecciones, abramos los ojos. Demos nuestro voto de confianza a una persona que tenga los requisitos humanos para representar a nuestro país. Que lleve armonía y garantice los derechos que tiene el pueblo a la subsistencia física, mental, espiritual y moral.

Hay que valorar al ser humano.

Jubilada