24 de Sep de 2022

Columnistas

Iniciamos la carrera del… “¿Qué hay pa mí?”

Con asombre e indignación, observe la carrera que se inició en el mes de julio del 2022, la cual tiene como finalidad, lograr obtener el triunfo en las elecciones del 2024, para los diferentes puestos de elección.

Con asombre e indignación, observe la carrera que se inició en el mes de julio del 2022, la cual tiene como finalidad, lograr obtener el triunfo en las elecciones del 2024, para los diferentes puestos de elección.

Hace muchos años, recuerdo que luego de las elecciones y los acostumbrados gritos de fraude, con o sin razón, pasados unos meses, no volvíamos a escuchar de política ni de los politiqueros, hasta meses antes de las próximas elecciones. Desgraciadamente, en las últimas dos décadas, los profesionales de la política, que gobiernan o desgobiernan la política de este país, se han dedicado a la tarea de no dejarnos en paz, de permitirnos soñar que ellos no existen o mejor aún, que se fueron al espacio.

Todos los días, a todas horas, por todos lados, la cantaleta es la misma; los que están quieren engañarnos diciendo cosas que no son totalmente ciertas, disque para mantenernos tranquilos, y los que no están, dicen las cosas que no son ciertas, de lo que dicen los que están. En fin, en nuestro pais, nadie tiene credibilidad.

Los tiempos de ideales, doctrinas y rutas sociales, paso a la historia hace muchos años, si acaso que alguna vez existió. Hoy todos se dedican a sembrar, los mismos problemas de siempre, que todos conocemos (seguridad social, alimentación, educación, salud pública, costo de la vida, etc.), ofreciendo abonarlos con soluciones extraterrestres, que garanticen la paz y seguridad social para todos, a ver si de esta manera, logran engañar al electorado, para que los favorezcan con sus votos.

Otro gran volumen de los electores, que no creen en Santa Claus, ni los Reyes Magos, simplemente se dedican a tratar de obtener el mayor beneficio por sus votos, y los de aquellos que ellos puedan engañar o convencer, de las virtudes de cual o tal candidato, de manera que, con estos números en mano, como Judas modernos que son, se presentan a los distintos candidatos, haciendo la pregunta del millón, qué hay pa mí.

Como los que están, quieren continuar manejando automóviles de lujo, ampliando sus fincas, acrecentar sus cuentas bancarias, conociendo el mundo sin pagarlo de su bolsillo, etc. Tienen que hacer diferentes tipos de concesiones, por esos votos “seguros”. Los que no están, pero que quieren estar, para dejar de coger taxi o metro, abrir cuentas bancarias, comprar fincas, casas y apartamentos, conocer el mundo, etc., les tocará hacer más y mayores concesiones, para lograr, con esos votos, entrar al círculo del poder político de Panamá. En el cual, los que entran limpios, salen millonarios; y los que entran millonarios, salen multi millonarios.

A todo esto, no debemos, ni por un minuto olvidarnos, de los verdaderos gobernantes, las manos peludas que han mecido todas las cunas desde siempre, los ¿Qué hay pa mí?, permanentes. Aquellos millonarios que nunca se ven, pero que se benefician de múltiples negociados que conocemos y muchísimos, que no tenemos ni idea que existen. Esos son los peores, ya que nunca dan la cara, pero que presionan a sus políticos, para que realicen acciones, a todas luces nefastas y antipopulares, con el fin de beneficiarse.

En otras palabras, en mi querido país, a menos que venga Dios, no le veo por donde, ni a qué nivel, se va a instituir una gobernanza, que brinde beneficios a la mayoría de la población; y que excluya de su agenda, de manera permanente, el ¿Qué hay pa mí?

Docente