• 03/02/2014 01:00

La infancia en la agenda política

La proximidad de las elecciones es siempre un buen momento para preguntarnos sobre el país en que deseamos vivir y ver crecer a nuestros...

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La proximidad de las elecciones es siempre un buen momento para preguntarnos sobre el país en que deseamos vivir y ver crecer a nuestros hijos e hijas. Plantearnos esa pregunta nos lleva a poner en el debate nacional las prioridades del país y qué lugar ocupan los niños, niñas y adolescentes en la visión de país que todos queremos.

Según el censo de 2010, la población menor de 18 años constituye el 34.4 % de la población panameña. Esto quiere decir que nos encontramos en el momento estratégico para pensar las acciones que debemos tomar para garantizar la inserción de la niñez y adolescencia en la fuerza productiva que moverá nuestro país en el futuro. Estas acciones deben enmarcarse en una perspectiva de derechos que permita su crecimiento, desarrollo y participación. Solo así podremos corregir las inequidades, y mantener y ampliar los beneficios del crecimiento económico que ha tenido el país en los últimos años.

La evidencia acumulada en Economía, Neurociencias, Psicología, y otras ciencias, es que, si invertimos en la niñez, tendremos mejores resultados socioeconómicos, y tendremos progreso en el cierre de las brechas sociales y de género en el país. Es por ello que debemos introducir en el debate nacional si estamos invirtiendo los recursos necesarios para que nuestra niñez, —incluyendo la indígena y afrodescendiente—, pueda crecer y desarrollar todas sus destrezas, y generar las rupturas con la pobreza y la inequidad.

El próximo torneo electoral nos ofrece una oportunidad histórica, cuando observamos como punto de partida el contexto sociodemográfico y democrático del país. Que uno de cada tres panameños sea menor de 18 años, significa que debemos considerarlos como parte importante de las decisiones que como país estamos tomando. Eso nos deja la responsabilidad de abrir espacios en los que consideremos por un lado la visión de los propios niños, niñas y adolescentes; y, por otro lado, los temas que deben ser abordados de manera prioritaria por los líderes de todos los sectores del país. Es fundamental, para garantizar el éxito del sistema democrático de nuestro país, que podamos construir ciudadanía desde la infancia y la adolescencia.

Desde el punto de vista ético, queremos garantizar que todos los niños y niñas tengan acceso al bienestar de un país que goza de un dinamismo económico importante. La universalidad de los derechos debe expresarse en políticas de calidad para toda la población. Desde el punto de vista económico, la evidencia señala que hay una relación estrecha y complementaria entre la política económica y la política social. Si no apalancamos nuestro desarrollo económico invirtiendo en lo social, estaríamos limitando nuestra reserva productiva del futuro.

Poner a la niñez y adolescencia como parte de la agenda pública debe ser una prioridad del próximo gobierno. De este imperativo depende el bienestar presente y futuro de nuestro país. Es por ello que un movimiento amplio de actores sociales, que incluye desde ONG, líderes religiosos, medios de comunicación, sector empresarial, sector sindical, etc. con el acompañamiento de UNICEF, se ha unido en una iniciativa para sensibilizar e impulsar a todos los candidatos presidenciales que se comprometan con diez puntos para mejorar la calidad de vida de la niñez en Panamá.

La Agenda por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia busca generar un diálogo con todos los actores involucrados, y establecer acuerdo sobre lo que el país necesita en materia de educación, reducción de la pobreza infantil, nutrición, atención primaria en salud, erradicación del trabajo infantil, prevención de violencia contra la niñez, promoción de la adolescencia en positivo, y una mejor inversión pública.

Esta agenda de consenso ha sido presentada a los candidatos presidenciales, con la intención de que los temas relacionados con la niñez y adolescencia sean parte y prioridad de las políticas de Estado del próximo gobierno.

Aunque el compromiso político de los candidatos a la Presidencia de la República es un paso en la dirección correcta, es también fundamental que la sociedad en su conjunto exija el cumplimiento de estos compromisos a quien resulte ganador en los próximos comicios. Las intenciones y promesas deben traducirse en planes concretos que se incluyan en el presupuesto estatal. De esta manera mejora la calidad de vida todos los y las panameños (as).

Pasar de los planes a la acción es también entender que el país que queremos lo tenemos que construir hoy, y que esa construcción es una responsabilidad de todos los actores sociales, políticos, religiosos, sindicales, actores económicos, y de los propios adolescentes.

Recordemos, nuestro mejor voto en el 2014 es aquel que pone a nuestros niños y niñas como prioridad para nuestro desarrollo económico y social con equidad.

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