Emilio Moreno:

‘La Universidad de Panamá debe asumir la IA como herramienta estratégica’

  • 24/06/2026 00:00
El docente y físico plantea revisar las estructuras de las carreras, mayor cercanía con el sector privado, impulsar mecanismos de autogestión y reitera que su administración defenderá la autonomía

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Con un discurso en el que asegura que busca “modernizar” la Universidad de Panamá (UP) e incorporar más la institución a la sociedad, el profesor Emilio Moreno busca llegar a la Rectoría de la Casa de Méndez Pereira. Doctor en Física, exvicerrector académico y con más de 34 años de carrera universitaria, conversó con La Estrella de Panamá para el especial “Camino a la Rectoría”, un espacio de entrevistas con los candidatos a dirigir la máxima casa de estudios superiores del país. Para Moreno, la universidad debe ampliar su relación con el Estado y la empresa privada, contemplando una revisión de las carreras para adecuarlas a las demandas del sector productivo. Afirma que buscará fortalecer el ingreso docente por mérito académico y propone incorporar más la inteligencia artificial (IA) en los procesos de investigación, docencia y administración. También habla sobre lo que considera el rol de la UP ante los riesgos a la soberanía y asegura que su propuesta defenderá la autonomía universitaria.

¿Qué propuestas concretas plantea de llegar a la rectoría en sus primeros 100 días de gestión?

Hay propuestas que dependen de dinero, de los presupuestos, pero hay otras que dependen de nosotros mismos. Uno de los temas principales que queremos lograr en esos primeros 100 días es dar una cara diferente a la UP. Llamar a todos los universitarios a realizar una limpieza profunda de nuestra universidad. También buscamos mayores relaciones entre la universidad y el Estado, sin importar quiénes sean los gobernantes de turno. Queremos una mayor relación y vinculación de la universidad con los tres órganos del Estado. Asimismo, buscamos una mayor vinculación entre la universidad y la empresa privada, así como con las entidades gubernamentales y las ONG. En nuestra propuesta está que los estudiantes realicen más prácticas a lo largo de su carrera. Siempre he dicho que este modelo no es nuevo, porque en las facultades de Ciencias de la Salud, desde los primeros años, los jóvenes realizan prácticas en los lugares donde posteriormente van a trabajar. Ese modelo queremos llevarlo a las otras carreras que ofrece nuestra universidad. También queremos actualizar las carreras. Con ese vínculo entre universidad y empresa, las compañías pueden orientar sobre qué necesidades tienen. Por supuesto, también hay carreras clásicas en nuestra universidad que no ofrece ninguna otra institución, como Bellas Artes y Filosofía; esas carreras deben mantenerse. La universidad pertenece a la sociedad, no a un partido ni a un grupo, y eso nos facilita hablar con todos. (...) También queremos cambiar el modelo en los centros regionales (...) queremos que ellos mismos desarrollen sus propias carreras de acuerdo con las necesidades de cada región.

¿Qué propone para garantizar que los nombramientos, concursos y ascensos de docentes sean en función del mérito académico y no de criterios políticos u otros factores ajenos a la academia?

Continuaremos fortaleciendo el Banco de Datos y el sistema de concursos como vía principal de ingreso, nombramiento y ascenso, garantizando que prevalezca el mérito académico. Estos procesos pueden perfeccionarse, pero deben mantenerse los concursos, que además deben ser públicos desde su apertura hasta la publicación de resultados, para asegurar la transparencia. Asimismo, los docentes tienen derecho a presentar reclamos si no están de acuerdo con su puntuación o con los resultados. Nosotros seremos estrictos en el cumplimiento de la norma. Tenemos docentes muy buenos, no solo en enseñanza, sino también en investigación y extensión. Sin embargo, el hecho de que tengamos buenos docentes no significa que no podamos traer profesores del extranjero. Si uno solamente trabaja con los docentes que tiene, eso se llama endogamia, y las mejores universidades del mundo mantienen interacción con académicos de otras instituciones. Existen figuras que podemos utilizar como profesor invitado, profesor extraordinario o profesor visitante. Proponemos alianzas de investigación y también que nuestros docentes puedan realizar estancias en otras universidades para fortalecer a la UP.

¿Qué propone para incorporar el desafío de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación en este momento de revolución tecnológica?

La IA es un tema que ha llegado para quedarse y debe incorporarse de manera transversal en la universidad. Debe integrarse tanto en los procesos administrativos como en los académicos, aprovechando áreas como big data, ciencia de datos e internet de las cosas para sistematizar la información institucional y reducir el uso de papel mediante la digitalización y el manejo eficiente de grandes volúmenes de datos. En el ámbito académico, implica también replantear las formas de enseñanza y evaluación, adaptándolas a nuevas realidades tecnológicas y a los retos que estas herramientas presentan en la producción de conocimiento. La universidad debe asumir la inteligencia artificial como una herramienta estratégica para fortalecer la docencia, la investigación y la gestión institucional.

El año pasado hubo tensiones con el Gobierno, con epítetos contra la UP, y se cuestionó la autonomía. ¿Qué plantea su administración para la defensa de la autonomía, un principio fundamental de la universidad?

La autonomía universitaria es un aspecto que nosotros tenemos que defender siempre, pero defender nuestra autonomía también implica tener buenas relaciones con los gobernantes. (...) A veces, cuando se dan ese tipo de comentarios, esos epítetos que degradan a la universidad, eso también ocurre por falta de conocimiento sobre lo que hace nuestra universidad. En ese sentido, queremos una mayor relación entre la universidad y el Estado, así como con los presidentes de turno, diputados y alcaldes, porque eso también nos ayuda a dar a conocer qué hace la UP. (...) En la universidad se realizan muchas investigaciones y, por supuesto, queremos fortalecerlas. Por cada tres cucharadas de arroz que consumimos, dos provienen de semillas generadas por la Facultad de Ciencias Agropecuarias. Tenemos el Instituto Especializado de Análisis, por donde pasan todos los medicamentos. La UP también cuenta con la estación RN50, dedicada al monitoreo de las radiaciones, además de otras 40 estaciones. Dando a conocer lo que hace la universidad, estamos seguros de que comentarios como los que se hicieron en aquella ocasión no volverán a repetirse. Queremos, y lo hemos dicho reiteradamente, mantener buenas relaciones con los gobernantes de turno, pero relaciones basadas en el respeto mutuo. Así como nosotros respetamos a los gobernantes, también exigimos respeto para la UP. La universidad se debe a la sociedad y el Estado también se debe a la sociedad; por lo tanto, tenemos que trabajar en conjunto.

¿Cómo garantizaría su administración la autonomía de la UP para sus investigaciones y desarrollo, frente a presiones políticas o diferencias con el Gobierno de turno en materia presupuestaria?

La investigación es un pilar fundamental de la universidad; una institución que no investiga no puede considerarse realmente una universidad. Por ello, es necesario fortalecerla y vamos a luchar para que se asigne por ley un mayor presupuesto específico para esa función y para el resto de las funciones de la UP. Pero también debemos pensar en la financiación mediante autogestión. Los países han entendido que las universidades juegan un papel muy importante en la investigación y que, junto con las empresas privadas, se pueden generar proyectos para que la UP resuelva problemas, en un esquema de beneficio mutuo: la empresa obtiene soluciones y la universidad fortalece su financiamiento y su producción de conocimiento. Consideramos importante promover la autogestión mediante proyectos innovadores, como la posibilidad de implementar biodigestores en las cafeterías para transformar desechos en energía y fertilizantes, generando ingresos reutilizables, además de optimizar los recursos que ya se tienen.

¿Su propuesta contempla la posible reubicación del campus central de la Universidad de Panamá y bajo qué condiciones aceptaría una iniciativa de ese tipo?

Nuestra universidad cuenta con una postura institucional clara sobre ese tema, aprobada por el Consejo General Universitario: los terrenos del campus central son patrimonio y no son transferibles. Eso no significa que nos opongamos a que se construyan otros campus o a su modernización. Existe la necesidad de un nuevo campus universitario y de ampliar la infraestructura. Por ejemplo, se cuenta con terrenos en la Ciudad de la Salud donde se espera construir la Facultad de Ciencias de la Salud, incluyendo Medicina, lo que permitiría aumentar la capacidad de admisión. También se requiere expansión en otras áreas, como Ingeniería, y la renovación del campus central. Por ello, se plantea la mejora progresiva de la infraestructura. En los primeros 100 días queremos realizar una limpieza profunda de la UP, en la que participen profesores, estudiantes y administrativos. No solo para mejorar el campus; nuestra propuesta también plantea fortalecer el sentido de pertenencia institucional y defender la institución donde trabajamos. Por eso lamento que algunos docentes hablen de forma destructiva sobre la institución; el problema no es la crítica, sino hablar con odio para hacer daño a la UP. Eso no daña al rector ni a las autoridades, sino a la universidad.

Este año ha habido amenazas de EEUU a Panamá, advertencias de Trump sobre retomar el Canal y denuncias de un incremento de tropas estadounidenses en el país. La UP ha jugado históricamente un papel clave en la defensa de la soberanía. ¿Cómo atenderá ese desafío de llegar a la rectoría?

La Universidad de Panamá históricamente ha tenido un papel en la defensa de la soberanía nacional y, como institución del Estado, debe mantener ese compromiso. La soberanía es un principio no negociable y debe ser siempre defendida, incluso considerando los sacrificios que ha implicado para el país. Al mismo tiempo, la universidad, por su naturaleza, debe promover la universalidad del conocimiento y mantener relaciones académicas y de cooperación con distintos países, sin distinción ideológica. Esto incluye establecer vínculos con naciones como EEUU, China y otras, siempre bajo principios de respeto mutuo. La cooperación internacional no contradice la defensa de la soberanía, sino que la complementa, siempre que se base en relaciones equilibradas y beneficiosas para la institución y el país. La universidad debe fomentar el intercambio académico, la investigación conjunta y los convenios internacionales como parte de su desarrollo. Para eso existe lo que se llama la democracia científica. Esto nos permite establecer relaciones con cualquier país, sin importar su ideología, pero siempre sobre la base del respeto. La soberanía no es negociable.

La UP ha sido un refugio histórico de las causas populares, la lucha por la democracia y el debate de los problemas nacionales. De llegar a la Rectoría, ¿cómo retomaría la universidad su rol de “conciencia crítica de la Nación”?

La UP debe seguir siendo la conciencia crítica de la nación, capaz de analizar los problemas del país y proponer soluciones desde el conocimiento académico. Estas propuestas deben ser entregadas al Estado para su consideración, no como imposiciones, sino como alternativas que contribuyan a la toma de decisiones informadas. La institución cuenta con especialistas en diversas áreas que permiten generar aportes técnicos y científicos sobre distintos temas nacionales. La universidad es un espacio para la construcción de acuerdos y el trabajo conjunto, promoviendo la unidad nacional y el pensamiento colectivo orientado al bienestar del país. Es fundamental actuar con visión de Estado, priorizando el interés nacional por encima de posiciones individuales.

¿Cómo le gustaría que lo recordaran en cinco años si llega a ser rector de la UP?

Que nos recuerden porque dejamos una universidad más moderna, donde la sistematización de la información sea mejor. La UP trabaja con los impuestos de los ciudadanos; por eso queremos una universidad más propositiva y vinculada a la sociedad.

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