• 23/03/2010 01:00

Lo que sí se agotó

Mientras no queramos reconocer que el modelo de gestión política se agotó, no pondremos pie en la tierra. Los últimos acontecimientos de...

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Mientras no queramos reconocer que el modelo de gestión política se agotó, no pondremos pie en la tierra. Los últimos acontecimientos de fuerza previos a la marcha del 18 de marzo reflejan los estertores de ese modelo. Las élites del país, carentes de imaginación y creatividad, no encuentran la forma de producir nuevos escenarios de participación acordes con los cambios que han modificado todo el comportamiento de la sociedad.

Las fuerzas políticas que han sido desplazadas por nuevos instrumentos de comunicación social y de generación de opinión, se alejan cada vez más de quienes debieran representar. Como los partidos ya no son una fuerza de militancia permanente, sino simples organizaciones electoreras cuya fuerza se presenta en cada período de lucha por el poder, sin que medien mayores diferencias entre una y otra, han sido reemplazadas por un incipiente movimiento de reivindicaciones motivado por demandas de mejoras en la calidad de vida. Pero a su vez esos mismos movimientos reivindicativos se hayan atrapados por la vieja cultura oportunista, sin tener claro cuáles son los objetivos mediáticos y cuáles los de largo plazo, que deben servir de guía para su accionar. Eso reduce el camino de su acumulación de fuerzas a cosas puramente coyunturales, de oposición por la oposición. Por esa vía les tomará mucho, pero mucho, tiempo convertirse en una opción política fuera de los aparatos tradicionales.

Ninguna de las fuerzas admiten la necesidad de apresurarse a discutir los cambios que han madurado en el pensamiento de la sociedad. A admitir siquiera que esos cambios tienen un ritmo propio para expresarse y que su verdadero papel es el de dirigirlos por buen camino para bien de toda la población. Cada fuerza ha cavado sus propias trincheras y desde allí disparan en contra de todo lo que se mueva. Según ellos, su deber es oponerse a las iniciativas del gobierno de turno, porque no es el de ellos. Se fijan en la iniciativa y no en la posibilidad de usarla para introducir los contenidos que sirvan para colocar al país a la altura de los desafíos.

Por ejemplo, el Gobierno, ha tomado algunas decisiones en el campo de la Educación, avaladas por todas las instituciones de la enseñanza, pero el sector ideologizado del movimiento magisterial lo rechaza sin presentar una alternativa concreta. Confunden lo ideal, lo utópico, con la oportunidad de abordar un camino, sino de solución, al menos de mejoras en la presión por una mejor educación. Rechazan la posibilidad de cambios estructurales dentro del sistema. En el plano económico, el fenómeno es más dramático. Dos escuelas del pensamiento económico se enfrentan. Ninguna de las dos ha sido capaz de aterrizar para brindar una opción a la panameña. Como hay incapacidad en el campo intelectual, todo se expresa por la vía aparentemente formal.

Sin la presencia del gran pueblo, las dirigencias tienden a la polarización de sus posiciones. No hay capacidad de negociar, de hacer concesiones, de usar las oportunidades que brindan las tribunas democráticas. Es el yo o el tú. Bien, ese camino sí que agotó. Si no hay capacidad para la convivencia y el reconocimiento práctico de ese debate, solo una de ellas sobrevivirá, o tendrán que convivir en medio de una eterna lucha, mientras la agenda del gran pueblo transita por otras cosas.

*Miembro del PRD.rvasquezch@cwpanama.net

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