- 20/01/2016 01:00
Un mundo complejo allá afuera
Nos hemos asomado a la ventana del nuevo calendario para observar el horizonte que se presenta en este nuevo año bisiesto, con sus tradicionales cuentos y premoniciones de siempre. Por supuesto que llama la atención el cúmulo de problemas mundiales que nos afectará a todos, desde el terrorismo, las luchas fratricidas, los refugiados, el cambio climático, la pobreza. Dejo de lado muchos de esos lúgubres presagios en la esperanza de que, como seres iluminados, los líderes mundiales encuentren las soluciones apropiadas.
En cambio, preferiría reseñar algunos retos interesantes que demandan una buena dosis de creatividad y tolerancia de los países y personas involucradas.
Interesante el contraste entre las nuevas políticas económicas de China y Venezuela que se han reportado en los medios. China, cuyo crecimiento económico no es tan vigoroso como hasta ahora, planea cambiar su estrategia de exportar su producción manufacturera y en consecuencia dejará de comprar materias primas a sus suplidores extranjeros, incluyendo especialmente a Brasil y Chile. China tiene ahora interés en aumentar el consumo interno de bienes y servicios de sus gentes; pero, con una población mayoritaria que envejece, necesita aumentar el número y calidad de sus consumidores y para ello ha permitido que las parejas puedan tener dos hijos, en lugar del límite actual de uno por pareja.
Venezuela, en cambio, necesita aumentar sus fuentes de divisas dado el reducido precio del petróleo que le afecta no solo las finanzas públicas sino su capacidad para importar bienes que la población reclama. Para eso el presidente Maduro, en su reciente mensaje a la Asamblea Nacional, llamó a un nuevo esfuerzo nacional para aumentar la exportación de productos nacionales. Así que mientras China planea reducir exportaciones, Venezuela las aumentará.
El conflicto comercial que nace del exceso de producción de petróleo y el cada vez más reducido consumo en países industrializados pone en jaque las relaciones de Arabia Saudita con Irán y Estados Unidos. Arabia está decidida a mantener a sus clientes tradicionales y a sacar del mercado a las pequeñas empresas petroleras norteamericanas, cuyos costos de producción no son comparables. El reciente ingreso de Irán al mercado mundial no hace otra cosa que aumentar la cantidad del oro negro disponible, poniendo todavía en mayor peligro el precio del barril para los restantes productores, especialmente Venezuela y Ecuador. Lo irónico es que mientras más petróleo se produzca y se reduzca su precio, más fuerte resulta su impacto en el mercado de valores y en el intercambio comercial con países en desarrollo, cuya moneda cada día se debilita más.
Y mientras en Estados Unidos, con una moneda cada vez más fuerte, los precandidatos de ambos partidos se preparan para iniciar la carrera hacia el poder a finales de año. Una pregona la necesidad de reducir las desigualdades económicas de los ciudadanos, mientras que el otro parece más belicista enarbolando la bandera del orgullo nacional. Ciertamente que el fragor del conflicto político, que deberá encenderse con energía natural, tendrá su impacto también en los intercambios comerciales del resto del mundo.
En Panamá podemos concentrarnos en lograr la unión de todos para alcanzar metas nacionales específicas. Entre ellas, la formación de ciudadanos comprometidos, la disminución de desigualdades, la aplicación de la justicia tribunalicia, el respeto a la institucionalidad como eje de nuestra democracia, y el respaldo que merezcan los sanos esfuerzos de una administración transparente como la prometida por el Ejecutivo.
Y en un año cuando los partidos políticos inician su camino al 2019, esperamos sus propuestas honestas en un ambiente de altura y de paz que inspire nuestro respeto hacia ellos.
EXDIPUTADA