• 02/03/2012 01:00

Ambiciones desmedidas

Los académicos coinciden en que los orígenes de la crisis económica y social que viven los Estados Unidos y Europa hay que ubicarlos en ...

Los académicos coinciden en que los orígenes de la crisis económica y social que viven los Estados Unidos y Europa hay que ubicarlos en el plano ético y moral. Señalan que la avaricia de las grandes corporaciones financieras construyeron la gran burbuja hipotecaria, la que al estallar dejó a millones de personas sin viviendas, ahorristas y pensionados arruinados, la paralización de la economía y millones de trabajadores en la calle.

Las otras razones, estrechamente ligadas a la codicia corporativa, fueron la desregulación y la corrupción. Se esfumaron las normas y leyes que sujetaban a las corporaciones y empresas, para evitar que se repitieran las situaciones que generaron la crisis desatada en 1929.

Esas mismas razones existen en Panamá, pero sobredimensionadas por un grupo pequeño de mafiosos, que históricamente había girado alrededor del poder político para adquirir favores y canonjías que le permitieran acrecentar sus patrimonios personales y corporativos. Pertenece a la cultura de hacer dinero a toda costa, sin escrúpulos, en cualquier tipo de negocios, sean estos lícitos o ilícitos. Opera al margen de la ley cuando ésta es obstáculo a sus fines y soborna o compra conciencias públicas y privadas para impulsar su codicia.

Ese grupo ya no necesita de los políticos ni de sus partidos como antes. Ha alcanzado el poder con Ricardo Martinelli. Todo tipo de leyes, instituciones y personas que son estorbos a sus designios, han sido eliminadas con las más cínicas, hipócritas y desfachatadas argucias. Como ejemplo, basta señalar que los gastos públicos son huérfanos de fiscalización por parte de la Contraloría General de la República, las asignaciones de proyectos por vía directa a familiares y allegados del presidente están sobrevalorados y sin ningún tipo de control, la Dirección General de Ingresos es un instrumento de presión y chantaje contra los que osan criticar sus desatinos.

Pero la desregulación para robar los fondos públicos no le es suficiente. Para ello ubica testaferros en puestos claves que le facilitan las cosas, para quitar del camino a aquellas leyes que le entorpecen sus objetivos por controlar absolutamente el poder, para recoger más dinero en su alucinante proyecto de 15 años.

Comenzó por el control del Poder Legislativo convirtiendo en letra muerta la revocatoria de mandato, para facilitar la compra de diputados —o la extorsión a los mismos por supuestos delitos—, o sencillamente rendirlos y volverlos colaboracionistas con prebendas y partidas a cambio de hacer lo que les ordenen. El Ministerio Público ha sido convertido en una caricatura de la justicia. Es utilizado para la persecución de sus adversarios o como tapadera de los delitos que hayan podido cometer sus allegados o como una agencia de sobreseimientos para pagar traiciones y lealtades y generar sumisiones. La Presidencia de la Corte Suprema de Justicia en una agencia que emite fallos ilegales, según el querer de Martinelli.

La confrontación con la Nación Ngäbe-Buglé, no es más que la consecuencia de desconocer la Ley 10, que creó la Comarca, a sus autoridades tradicionales y a la Coordinadora Indígena, a los acuerdos originales a que llegó con ellos y a su insaciable voracidad por hacer dinero con la minería y las hidroeléctricas, cuyos promotores son Martinelli y sus consabidos asociados en otras trapisondas similares.

El incumplimiento de la palabra por parte de Martinelli y su interés por mantener el poder más allá del 2014, son las razones que tienen en zozobra al país que lo apoyó mayoritariamente y que ahora, lo rechaza. Al método mafioso y fascista que utiliza esta camarilla para gobernar —y que explica el fracaso de su gestión—, solo le hace falta iniciar la eliminación de la oposición y adversarios políticos a través de formas gansteriles, al mejor estilo de las mafias y de los paramilitares.

Porque el gobierno de Martinelli y sus métodos por quitar de su camino lo que sea obstáculo para incrementar su patrimonio y el de sus compinches, ha hecho palidecer a ese movimiento desregulador que se inició hace tres décadas, el mismo que tiene al mundo al borde de las penurias económicas y sociales y muchas cosas más.

SECRETARIO GENERAL DEL PRD.

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