El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 26/12/2008 01:00
El recuerdo de un amigo
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Agrega La Estrella en Google ↗️Sólo mueren de verdad quienes uno olvida permanentemente. La muerte biológica produce la desaparición física del cuerpo, pero queda al final de esa jornada, el recuerdo y legado que dejamos a las futuras generaciones. Guillermo Andreve señaló: “Las raigambres del futuro, están sólidamente asentadas en el pasado; escudriñar los hechos notables de la historia, pone de relieve los hombres que en ella desempeñaron un papel principal, es contribuir de modo efectivo a afincar la nacionalidad y a hacer más efectivo el concepto de patria”. En este mes se cumple un aniversario más de la muerte prematura, de mí gran amigo y compañero de grandes batallas: don Gabriel Lewis Galindo. A su memoria y al recuerdo permanente de su presencia en los grandes hechos de la historia nacional reciente, dedico estas líneas.
En momentos complejos como los que vivimos, es cuando uno recurre a la sabiduría de los viejos, a los que con su experiencia ya transitaron por la vida cometiendo errores, aciertos y haciendo patria. Conocí a Gabriel en la coyuntura política que generó el proyecto de nación diseñado por el general Omar Torrijos, desde el principio me impresionó la firmeza de sus convicciones, la sinceridad de sus planteamientos, la energía para ejecutar sus planes y la pasión que le ponía a todo lo que hacía. Inflexible en sus convicciones ideológicas, pero atento a las nuevas ideas. Le fascinaba rodearse de gente de talento, buscar nuevos amigos en los diferentes campos de la actividad humana y, sobre todo, lograr consenso para los grandes proyectos.
Gabriel fue un patriota que amó a su país con la fuerza de un titán. Creía firmemente en el futuro de Panamá, fue un convencido de que la eliminación del enclave colonial, llamado “Zona del Canal”, era indispensable para el desarrollo del país y por ello, como embajador de Panamá en Washington jugó un papel estelar en las negociaciones y ratificación de los tratados Torrijos-Carter. Al terminar su misión de diplomático en la capital norteamericana todos le reconocieron el excelente trabajo realizado. Se puede decir, sin exageraciones, que sin Gabriel hubiese sido muy difícil lograr estos tratados. De igual forma reaccionó cuando el Senado de EUA intentó, vía la enmienda Deconcine, vulnerar la soberanía nacional. Recuerdo la ira de Gabriel y la forma como cuestionó duramente al presidente Carter y lo presionó para eliminar los efectos de dicha enmienda. El general Torrijos reconoció el patriotismo de Gabriel y nos comentó que con hombres así la patria estaba protegida.
Un aspecto importante en la personalidad de Gabriel era el carácter estratégico de su mente, no perdía detalles en cosas insignificantes, siempre iba al meollo del asunto. Podía ver opciones donde otros sólo veían problemas y tenía una gran habilidad para buscar acuerdos e impulsar soluciones. Su rol estelar en el retorno a la democracia no ha sido reconocido plenamente. No tenía temor a reconocer cuando no sabía de algún asunto y siempre le gustó recurrir a los expertos. Veía el futuro del país ligado al desarrollo de su principal recurso estratégico, que para Gabriel era la gente y por eso puso énfasis en impulsar la educación superior a través de becas.
Aún resuenan en mis oídos las palabras agudas de don Gabriel solicitando atender un problema o simplemente dando una orden para que algo se hiciese. Quizás eso es lo que más extraño de él y desde aquí te digo amigo Gabriel que en las cumbres del infinito en donde te encuentres tienes el recuerdo de tu amigo de siempre.
-El autor es ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net