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Agrega La Estrella en Google ↗️El 26 de junio de 1929, “en el vapor ‘Orazio’ llegó al Callao el primer contingente de los inmigrantes rusos que irán a establecerse en la región de nuestra montaña, en los márgenes de uno de los afluentes del río Urubamba” (Revista Semanal “Mundial”, nro. 471, año IX, junio 1929). La nota, además de publicar las fotos del arribo y de la cálida bienvenida con la que fueron agasajados, añade que este primer grupo de ochenta personas -de un total de doscientas- procedía de la región de Kurbán y que eran cosacos.
La jurisdicción a la que fueron destinados no es otra que la de Apurímac donde se tenía previsto que estableciesen una colonia agrícola (Kosichov, 2015, citado por Raffo, 2022). Aunque no hay duda de que estos cosacos llegaron vía Panamá, algunos investigadores sostienen que navegaron en “el vapor ‘Oroya II’ de la ‘Pacific Steam Navigation Company’” (Raffo, 2022) aunque bien podría tratarse de una confusión con el viaje del segundo grupo de inmigrantes cosacos que más tarde se asentaría en Marcapata, distante 233 kilómetros de Apurímac.
Por petición del presidente Leguía y con el doble propósito de apoyar a la Cuna Maternal de los Naranjos y de saludar el arribo de los inmigrantes conducidos por el exgeneral zarista Iván Pavlichenko, la Municipalidad de Lima organizó un concierto de música rusa en el Teatro Excelsior de la capital.
El 1 de julio de aquel año, tomaron parte en el concierto “las señoritas María Dibós que ejecutó al piano un ‘Improntu’ de Scriabine; Augusta Palacio, uno de los ‘Preludios de Rachmáninov’; María Teresa Arenas Loayza cantó exquisitos ‘lieder’ de Gretchninow; Carlos Caravedo cantó el bello poema ‘Leyenda’ de Tchaikovski acompañado por orquesta de arcos; el barítono ruso Alejandro de Antonoff y el tenor Carlos González cantaron un dúo de la ópera ‘Roussalka’ (La Ondina) de Dargomisky acompañados por la orquesta nacional.
El señor Antonoff cantó también ‘Un Gran Sueño Negro’ de Strawinsky” (Revista Semanal “Mundial” nro. 471, año IX, junio 1929).Si bien no hay precisiones biográficas acerca de Alejandro de Antonoff previas a su estancia en Lima, llegó al Perú después de la Primera Guerra Mundial brindando colaboraciones independientes con compañías de ópera itinerantes sobre todo con las que traía el emprendedor Alfonso Bracale del Teatro Forero, contrajo matrimonio con su compatriota la soprano Nina Rostoff (citada también como Rostova) debutando como dúo en el teatro Olimpo de la ciudad de Arequipa en 1929.
Después de una década de destacadas actuaciones en la tierra de los incas, Antonoff ganó la plaza de profesor de canto de la Academia de Música Alcedo (hoy Escuela Nacional de Música).Volviendo al evento de julio de 1929, en dicha velada lírica se presentó también el coro y orquesta de la Asociación Social de la Juventud (ASJ), una organización católica progresista preocupada por la situación de las poblaciones originarias y orientada hacia una intensa labor social en orfelinatos y talleres que brindaban formación técnica. Sus boletines fueron leídos y citados positivamente por José Carlos Mariátegui, padre del socialismo peruano.Los jóvenes de la ASJ participaron interpretando el coro de los peregrinos de “Boris Godunov” de Modest Mussorgsky dirigidos por el maestro César Arróspide.
La revista “Mundial” (1929) consignó sus nombres: Alicia Rubina, María Luisa Narváez, Herminia Álvarez Calderón, Genoveva y Consuelo Préntice, Luisa Basadre Grohmann (hermana de Jorge Basadre, el “historiador de la República”), Julia Besada, Beatriz y Amelie Normand, Hortensia Gutiérrez, María Dibós, Flora Dora y Eva Arróspide; y los señores Carlos González, Enrique Velásquez, Carlos Caravedo, Eduardo Masías, Enrique Besada, Carlos Rodríguez Pastor, Carlos Crosby, Luis Dammert, Alberto Rodríguez, Carlos Yori, Pablo Fernández, Ernesto de La Hoz, Fausto Valdeavellano, Agustín Escudero, Alfredo Ulloa y Ernesto Freyre. Todos ellos fueron, con el devenir de los años, importantes referentes de la historia lírica y cultural peruana.
La ASJ fue fundada en Lima, en 1926, por José León y Bueno que, inspirado por el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, compartió con los intelectuales panameños la reivindicación de los ideales bolivarianos como símbolo de unidad y soberanía de los pueblos latinoamericanos. Su contraparte en el istmo era el movimiento cívico Acción Comunal, sin embargo, tenían notables diferencias en el método de acción. Mientras que la ASJ impulsaba el debate intelectual, las publicaciones y la formación obrera; la Acción Comunal devino en una sociedad clandestina que ejecutó el histórico golpe del 2 de enero de 1931 dando paso al “arnulfismo”. Finalmente, los lazos ideológicos -más no los personales- se fueron diluyendo paulatinamente cuando la ASJ cumplió su ciclo histórico y mutó para convertirse en el Partido Demócrata Cristiano.