• 03/03/2015 01:00

Blades, nostalgia nacional

Entonces, Rubencito tiró al tinaco a ‘papaegoró’ y a Panamá, como si fueran una guitarra sin acústica. 

He escuchado que nunca es tarde para ciertas proezas, pero según mi opinión a Rubén Blades lo dejó el tren en cuanto a sus aspiraciones a presidente de la República de Panamá.

Primero que cuando no llegó en el 2004, dejó el plumero y no militó más nunca, luego se le vio como ministro de Turismo, en el 2004, y más tarde, en el 2009, en donde hizo un trabajito más o menos regular. No fue criticado lo suficiente por esos dos nombramientos, pero sí abundaron los comentarios en contra, sobre todo por la gente de nuestra generación que consideró su abandono del 2004, después de tanta entrega de sus seguidores, como una soberana trastada.

Segundo, el único en la historia panameña que pudo tratar mal a la gente panameña ya se murió, que les decía a las multitudes ‘muertos de hambre, hartos de yuca con miel’ y la turba aplaudía, que demostró racismo contra los chombos y los chinos, que atentó contra los símbolos patrios y fue amigo de Hitler, hacia toda clase de vainas y el pueblo moría por él; el tres veces presidente de la República de Panamá, Arnulfo Arias Madrid. ‘No jodan’.

Entonces, Rubencito tiró al tinaco a ‘papaegoró’ y a Panamá, como si fueran una guitarra sin acústica. El Rubén, con la mayor naturalidad, salió del país sin darle las gracias a sus seguidores que fueron muchos, pues sacó una considerable cantidad de votos (que ya quisiera gente seria como Jované y Genaro sacar algún día), se sacudió las nalgas, burlándose de las aspiraciones de miles de ciudadanos que lo apoyaron, porque creyeron en él, gente que siempre ha rechazado al clientelismo y soñado con un rumbo nuevo en donde el que la hace la paga, y no se premien de manera vulgar a los corruptos como suele suceder.

Y tercero, los salseros ya no llenan escenarios, si es que él está pensando en sus grandes éxitos musicales. Hoy la juventud, que es la mayoría, está mentalizada en otra cosa. Cualquier reguesero se ganaría a Rubén, con todo y la aparente pobre calidad de sus rimas obscenas y fáciles, sumado a la incoherencia a la crítica social que exponen en forma aberrante. Ya las canciones como el embudo que trepo a la cima al M-19, Tiburón ni la trova cubana motivan a nuestros ñames, por culpa de gente como Rubén que dejan el plumero sin una disculpa.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.

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