Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
¿Eres de los que utilizan las luces de emergencia para cosas como: avisarle a los demás que está lloviendo, que tienes el derecho de estacionarte en cualquier lugar que te provoca o que puedes pararte en cualquier lugar para que alguien se suba o se baje de tu auto? Bienvenido al grupo que está redactando el nuevo reglamento de tránsito.
Si eres de los que se cambian de carril en las calles, avenidas o carreteras y no utilizan la direccional, o de los que van en una carretera manejando por el carril izquierdo a una velocidad más lenta que los que van por el carril derecho, también puedes aplicar. Si no calificas todavía y eres de los que no llevan el auto a hacerle la revisión o te pasas hasta dos años sin cambiar de placa, eres otro más de esos que están en el nuevo grupo. Si deseas sumarte al grupo que propone cambiar la forma de conducir vehículos en Panamá, podrías empezar por utilizar los hombros de las calles para conducir, pues los otros son unos bobos por obedecer ese viejo y obsoleto reglamento y disfrutan esperar su turno dentro de un “tranque”.
Otra opción que tienes es sumarte a quienes conducen motos a toda velocidad y hacen tanta bulla como se pueda sobre la Calle 50, en especial de jueves a domingo. No te preocupes, que los del tránsito lo saben, pero nada te va a pasar. También podrías sumarte al grupo que permite que jóvenes de varias edades estén con la mitad del cuerpo fuera de los vehículos para celebrar que inician su último año en algunos colegios, principalmente en la capital. No importa quién conduzca, siempre y cuando tengan parte del cuerpo fuera del auto. ¡Ah!, no te preocupes, que ahora los del tránsito hasta te acompañan mientras violan varias normas de ese viejo reglamento.
Hay otra forma que cada día cobra más adeptos. Cuando un vehículo va en una vía donde el semáforo te indica que va a cambiar a amarillo o a rojo y tú no puedes esperar los 60 o 90 segundos que toma el semáforo en volver a cambiar, desobedece la indicación que sugiere que detengas tu vehículo antes de quedar en la mitad de la calle, bloqueando a todos los otros vehículos que no podrán pasar mientras tú tampoco te mueves.
Hay una sugerencia que, si la cumples, te puedes ganar un puesto en el grupo que redactará el nuevo reglamento y consiste en usar tu teléfono celular mientras conduces. Total, tú tienes toda la capacidad que los demás no tienen y, por ende, tienes más derechos que todos los demás y, como pensabas de niño, nada te va a pasar. ¿O ya se les olvidó que a esas edades creíamos que éramos como Superman y nada nos podía pasar?
Otra forma de entrar al selecto grupo es tomarse un par de tragos de más en el fin de semana, pensar que puedes conducir sin problemas y luego atropellar a alguien que está cruzando sobre una línea de seguridad y, como por arte de magia, te ganas el derecho a modificar el nivel de alcohol que puedes ingerir y conducir un vehículo.
Considero justo que se le dé la oportunidad a los agentes de la Policía de Tránsito o de la ATTT a que también participen en el grupo. La primera condición para ellos tendría que ser que deben compartir el plan de data que se les ofrece y que no les permite estar atentos a lo que —por regla— deberían hacer, que es proteger y servir a los ciudadanos. Otro reto que pudieran realizar estos agentes sería hacer una competencia de poner boletas a quienes transitan por la vía Interamericana sin exceder la ridícula velocidad límite en algunas partes, pero que de todas maneras les imponen las multas porque, si no, estos agentes se aburren.
En otros escritos propondré nuevas condiciones; pero, en la realidad, ojalá las cosas que se listan aquí nos suenen incongruentes, ilegales y hasta ridículas, y tomemos conciencia de lo que hacemos y cómo lo hacemos.