La jefa de gabinete del MEF defiende la urgencia del proyecto de ley de sustancia económica. Explica cómo esta normativa busca modernizar el sistema fiscal...
- 24/01/2009 01:00
El cambio que se quiere
La contienda electoral al avizorarse la fecha de las elecciones adquiere matices más contenciosos. Al parecer el votante va condicionando su percepción hacia quien logra proyectar mayor capacidad de argumentación y enfrentamiento. Pero esta vez, pareciese también a quien logre sacarles más trapos sucios a sus competidores. El panameño ha experimentado contiendas electorales caracterizadas por una dinámica clientelista, cuestión no superada, sin embargo el fenómeno discursivo Obama ha impuesto un matiz distinto a los procesos electorales externos a Estados Unidos.
El discurso del cambio va mas allá de un eslogan de campaña, tiene que ver con la alternabilidad de los mismos de siempre en el poder gubernamental, la existencia de situaciones sociales no superadas en años de administración, pese a haber existido los recursos, el establecimiento de una oligarquía que domina todos los engranajes político económicos del país, lo cual no permite una distribución de los réditos entre toda la población, el surgimiento de nuevos ricos y millonarios sustentados en las prebendas, influencias y contubernio de miembros de su propio partido, aunque esto último ya ni vale, o amigos íntimos y familiares nombrados en puestos de mando y jerarquía donde se manejan contratos, proyectos y consultorías jugosas; se enfoca hacia la actitud predominante de gente que por estar en un cargo público se creen dioses y tratan a los que pagan sus salarios con impuestos o les dieron el voto para tener sus nuevo estatus como si fuesen bazofia humana.
El cambio no es decir soy rico y siento como pobre, no es cortar la historia de tu vida y de tus actos proyectando solo lo que quieres hacer saber por temor al escrutinio público, no es venir a convencer de lo que no pudiste hacer y quieres hacerlo ahora, no es jugar con las necesidades y esperanza de la población, tratando de arreglar en pocos meses lo que no en casi cinco años por el oportunismo electoral.
La población ha comprado fácilmente la publicidad del cambio, pues aunque sea un mercadeo publicitario constante, la realidad es el cansancio de tanta impunidad de los políticos de siempre, la pobreza dizque reducida con una red sin oportunidades reales de desarrollo social, persistencia de flagelos sociales que solo justifican el gasto millonario de diagnósticos sin generar planes, programas o proyectos concretos de prevención e impacto, personajes políticos que se gastan el Erario Público en prebendas, mientras el elector que los eligió se come un cable y encima soporta el egocentrismo de algunos que solo llegan a puestos públicos por sus contactos y no por su intelecto.
El cambio que el pueblo quiere es un gobierno para la gente no que se sirva de ella, es la oportunidad a los que nunca la han tenido por estar los mismos nada más que cambiándose de posiciones y aumentando su riqueza a costa del sacrificio del pobre, es el de una actitud distinta, donde la igualdad de derechos y deberes sea real.
-El autor es analista.guerraluiscarlos@hotmail.com