• 06/06/2026 00:00

Candidaturas a la Secretaría General de la ONU: perfiles a prueba en los diálogos interactivos de la Asamblea General

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El Representante Permanente de China ante las Naciones Unidas, S.E. Fu Cong, al asumir la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad, fue consultado por periodistas: “¿Tiene China un candidato favorito a la Secretaría General?”, a lo que el diplomático respondió entre risas: “Si lo tuviéramos, no se lo diría”. Como dirían los juristas: “A confesión de parte, relevo de pruebas.”

El proceso de selección del Secretario General de la ONU ha evolucionado significativamente desde la selección de António Guterres en 2016, cuando por primera vez se celebraron diálogos interactivos entre los aspirantes y los Estados Miembros. En aquel momento el proceso dejó de desarrollarse exclusivamente mediante negociaciones discretas para incorporar mayores espacios de exposición pública.

En el marco del proceso actual, y conforme a lo previsto en la resolución 79/327 de la Asamblea General, los diálogos interactivos volvieron a desarrollarse. Los entonces cuatro candidatos presentaron sus prioridades, respondieron —o intentaron responder— a las preguntas de los Estados Miembros y a las inquietudes provenientes de la sociedad civil.

El escenario continuó evolucionando incluso después de celebrados los diálogos interactivos. El 13 de mayo, María Fernanda Espinosa, anunció oficialmente su candidatura a la Secretaría General. La diplomática ecuatoriana fue propuesta por Antigua y Barbuda, convirtiéndose en la aspirante más reciente en incorporarse al proceso.

Los - ahora - cinco aspirantes en contienda presentan trayectorias en distintos ámbitos del sistema internacional. Michelle Bachelet, expresidenta de Chile durante dos periodos y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022, fue inicialmente propuesta por Brasil, Chile y México. No obstante, tras el cambio de gobierno, Chile retiró su respaldo a la candidatura.

Rafael Grossi, diplomático argentino y actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica, fue nominado por Argentina y ha desarrollado una trayectoria marcada por la diplomacia técnica y la gestión de crisis nucleares.

Por su parte, Rebeca Grynspan, ex vicepresidente de Costa Rica y actual Secretaria General – en licencia - de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés), propuesta por Costa Rica, ha construido una carrera vinculada al desarrollo económico y la cooperación multilateral.

Macky Sall, expresidente de Senegal (2012-2024) y de la Unión Africana (2022-2023), fue postulado por Burundi, aunque su candidatura no cuenta con el respaldo oficial ni de Senegal ni de la Unión Africana. Aporta experiencia como Jefe de Estado y una visión centrada en la reforma institucional y el fortalecimiento del multilateralismo.

María Fernanda Espinosa, excanciller ecuatoriana y expresidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2018-2019), fue propuesta por Antigua y Barbuda. Su trayectoria combina experiencia diplomática, liderazgo multilateral y trabajo en temas de desarrollo sostenible, cambio climático, derechos humanos e igualdad de género.

Cada candidatura representa distintas formas de liderazgo y combina, en diferentes proporciones, experiencia política, técnica y diplomática. Sin embargo, el debate trasciende a los individuos: lo que está en juego es el tipo de conducción que los Estados consideran más adecuado para el futuro de la Organización.

En América Latina, por ejemplo, persiste la percepción de que ha llegado el momento de que la región ocupe la Secretaría General como parte de un reequilibrio geopolítico histórico.

De manera transversal, en varias regiones, ha cobrado fuerza la idea de que la Organización debería finalmente ser encabezada por una mujer, como reflejo de las transformaciones que el propio sistema ha promovido en materia de igualdad de género.

Desde la perspectiva africana, diversas intervenciones recientes han enfatizado la necesidad de un Secretario General con capacidad de articulación estratégica, rodeado de equipos sólidos y con experiencia para gestionar un entorno internacional crecientemente polarizado.

En última instancia — como reflejó la respuesta del Representante Permanente de China — la selección del Secretario General seguirá desarrollándose en la negociación política. Aunque los diálogos han aportado mayor transparencia y exposición pública a las candidaturas, la decisión continúa siendo, en esencia, un ejercicio de equilibrio de poder.

El proceso entra ahora en una etapa más reservada dentro del Consejo de Seguridad que, conforme a lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, deberá recomendar a la Asamblea General al candidato que finalmente encabezará la Organización.

Comienza así una nueva fase de evaluaciones y negociaciones en Nueva York y en las capitales de todo el mundo. Sin embargo, el proceso aún permanece abierto: no existe un plazo para la presentación de candidaturas, por lo que todavía podrían surgir nuevos aspirantes, incluidas candidaturas de último momento capaces de alterar las dinámicas y reconfigurar el escenario.

*Los autores diplomáticos de carrera
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