• 08/05/2026 00:00

Cómo hablar de Democracia

Cuando se habla de democracia los politólogos y estudiosos sociales suelen asociar el concepto a varios elementos fundamentales, en ellos el poder emana del pueblo, respeto a los derechos humanos, respeto a las libertades, estado de derecho, separación de poderes, pluralismo político e igualdad ante la ley, se suma los procesos electorales libres y periódicos. Algunos teóricos plantean que lo fundamental de la democracia es el sustento ético de la sociedad (libertad y justicia). Por su parte, para la ONU la democracia esta referida a la promoción de los derechos humanos, el desarrollo y la paz, siendo así en el 2002 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU declaró diez puntos como esenciales de la democracia, en ellos el respeto por los derechos humanos y la libertad de asociación.

Ante estos elementos doctrinarios de la democracia, la pregunta es ¿podemos hablar de democracia en Panamá? El poder no emana del pueblo, no se le considera para la toma de decisiones, este gobierno se declaró empresarial y de nadie más. El gobierno no respeta los derechos humanos, el derecho a la organización de la población está siendo cercenados, sobre todo el de las organizaciones que han levantado su voz contra políticas antipopulares, lesivas al ambiente, contra la corrupción e impunidad. El Estado de derecho no existe, si se trasgrede la Constitución, las leyes, los pactos y acuerdos internacionales, si se impone el lawfare o guerra jurídica como se ha hecho contra el SUNTRACS a quién la ministra de trabajo al margen de toda ley pretende disolver. La separación de poderes es una caricatura en nuestro país, solo veamos lo sucedido en la escogencia de magistrados a la Corte y al Tribunal Electoral. El pluralismo político, el disenso no es admitido por el gobierno de Mulino, todo aquel que difiere del accionar gubernamental es cuestionado, perseguido, catalogado de izquierda (que seguro no sabe su origen y significado), es el tratamiento que ha dado a sindicalistas, docentes, originarios, comunitarios, estudiantes, afrodescendientes, ambientalistas, buhoneros, sector de iglesia, entre otros. No hay igualdad ante la ley, predomina la judicialización, los procesos amañados, predomina una justicia para los pobres y otra para los ricos, al decir popular los ladrones de cuello blanco gozan de libertad, el hijo de la cocinera está en las cárceles. Cada vez es más evidente que el torneo electoral se hace a la medida de los grandes intereses económicos y políticos, donde la partidocracia y los diputados imponen la antidemocracia electoral.

Ante la firme convicción de defensa de los derechos humanos y la lucha por el respeto al derecho a la organización, se hace manifiesto el autoritarismo, la ilegalidad policial y la violación a las normativas por parte de las autoridades, es el caso del allanamiento a la vivienda y decomiso del celular, este fin de semana, contra Marcos Andrade secretario general de CONUSI, y se ordena darle seguimiento y vigilancia por 30 días, lo que constituye un funesto precedente. Llama la atención que esta profundización de la persecución se da un día después de la reunión de dirigentes sindicales y populares, cuando Marco se prepara para presentar ante la OIT las violaciones del gobierno de Mulino y la ministra de trabajo, que de seguro mantendrán al país en la lista de los mayores violadores de la libertad sindical y los derechos humanos.

La mayor preocupación del pueblo panameño gira en torno al gravísimo deterioro de sus condiciones de vida. Los problemas que salen a relucir son el desempleo e informalidad, los bajos salarios, el alto costo de vida, precariedad en la atención de salud y la falta de agua potable. Es decir, un empeoramiento generalizado manifestado en la pérdida de bienestar, que evidencia que no hay democracia económica al ser Panamá un país que crece en medio de un alarmante crecimiento de la pobreza.

Estos hechos son parte de la explicación de los resultados con los datos de la última encuesta, que demuestra el repudio de diversos sectores sociales sobre el accionar de Mulino y su gabinete. Más del 80% de los panameños desaprueban su gestión. Nuevamente fracasan, solo lo apoya ese pequeño grupo de empresarios inescrupuloso.

No hay democracia mientras no se garantice plenamente el respeto a los derechos humanos, laborales y sindicales, mientras no cese la persecución a los dirigentes y se otorgue libertad para los presos políticos y en el exilio obligado. No hay democracia sin democracia económica y de género.

*El autor es dirigente sindical de CONUSI-FRENADESO
Lo Nuevo