• 31/12/2022 00:00

Concentración de riqueza y desigualdad social global

La riqueza, en el 2021, creció un 98%, concentrada en pocas manos, con el 1% de las fortunas globales que poseían el 45.6% de la riqueza total

Se acaba el 2022 y nos deja un mundo recuperándose paulatinamente de la pandemia del Covid-19, reconstruyendo sus mercados y la economía global, con serios problemas de desempleo, pobreza, migraciones y explosiones sociales, aunado a los cambios inesperados del clima, producto del cambio climático.

Además, seguimos entrelazados en confrontaciones de poder político/económico entre Estados Unidos, junto a sus aliados de Europa, contra China-Rusia, dando impredecibles vaivenes en la guerra de Ucrania. China empujando hacia el dominio de tierras raras (contienen cobalto, grafito, indio, litio, silicio, tungs­teno o bismuto), aumentando su presencia en América. Estados Unidos tratando de aislar la presencia China y recuperar su poder hegemónico. Estos nuevos paradigmas económicos/políticos se agudizarán en el 2023, creando nuevos frentes de contradicciones en América y en Europa.

Pero lo más traumático del sistema económico actual, aun con tantas contradicciones socioeconómicas, es que la acumulación de capital global es más rápido y voraz, acentuando la desigualdad tanto en los países como en todas las regiones del orbe. La riqueza, en el 2021, creció un 98%, concentrada en pocas manos, con el 1% de las fortunas globales que poseían el 45.6% de la riqueza total. La riqueza global en 2021 fue 463,6 billones de dólares.

Las dificultades que acosan a los pobres en todo el mundo reflejan un problema económico y social de mayores dimensiones: el problema de la desigualdad creciente causada por la concentración perenne de riqueza.

Entre los supermillonarios, que sin reparo siguen acumulando más capital así todo el planeta muera de hambre, tenemos a Elon Musk es actualmente el hombre más rico del mundo, posee 219 mil millones de dólares, creo SpaceX, Solar City y Halcyon Molecular; en segundo lugar, Jeff Bezos, posee 171.000 millones de dólares; fundó Blue Origin, empresa de transporte aeroespacial, mayor accionista de The Washington post, posee 54 millones de acciones de Amazon; en tercer lugar, Bernard Arnault, posee 158.000 millones de dólares, preside el grupo de lujo LVMH, dueño de las firmas más selectas a nivel mundial como Louis Vuitton, Christian Dior, Loewe, Bvlgari, Tiffany, Don Perignon, Carrefour; en cuarto lugar, Bill Gates, con 129.000 millones de dólares, tiene Berkshire Hathaway, empresa tenedora de Holdings, Cascade Investment, Terra Power, asesora financiera de Microsoft; y en quinto lugar, Warren Buffett, con 118.000 millones de dólares, con su empresa de fabricación textil Berkshire Hathaway. Le siguen, Marck Zuckerberg, creador de Facebook, Larry Ellison, creador de Oracle, Larry Page y Sergey Brin creador de Google y Mukesh Ambani, creador de Reliance Industries. Estos superricos invierten en actividades que no generan empleo, invierten en actividades financieras, seguros y créditos.

Hoy vivimos en un mundo más rico, pero más desigual, el 1% de la población mundial posee más riquezas que el resto de la población. La pandemia de covid-19 empeoró el deterioro del sistema capitalista, el nueve por ciento de la población mundial cayó en pobreza extrema, que es la severa privación de sus necesidades básicas, mientras los multimillonarios aumentaron sus riquezas en $1.5 billones, cantidad que podría sacar de la extrema pobreza a 680 millones de personas.

La desigualdad ecológica es un factor con el que la riqueza también está relacionada: el 10% de mayor riqueza es responsable de cerca del 50% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2); el 50% inferior, en cambio, produce el 12% del total.

Existen varias opciones para redistribuir la riqueza y enfrentar los desafíos actuales, una de ellas consistiría en reestructurar el sistema económico global, a través de gobiernos progresistas que permitan redistribuir mejor las riquezas y aminorar el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Otra sería, generar ganancias provenientes de un impuesto progresivo (2%) sobre el patrimonio de los multimillonarios globales, lo cuales podría reinvertirse en trabajo, educación, salud y transición ecológica.

El escalofriante dato de que 1.300 millones de personas viven con menos de 1 dólar al día nos lo dice todo: el mundo no está bien repartido y es necesario hacer algo para vivir en un sistema económico justo, equitativo, incluyente, solidario y humanista, por el bien de todos y del planeta. Gran objetivo que hay que llevarlo a cabo en el nuevo año 2023.

Economista
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