Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 se registró este martes 28 de julio en la prefectura de Kumamoto, al sur de Japón, provocando una emergencia de gran...
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Días atrás tuve la oportunidad de participar en una entrevista en Radio Panamá, donde conversamos sobre distintos temas de interés nacional.
A raíz de algunas de mis declaraciones, surgieron críticas y opiniones diversas. Lo entiendo, el tema de Donoso es un tema sensible y, como ocurre con muchos asuntos que generan debate en nuestro país, existen distintas posiciones y diferentes maneras de mirar una misma realidad.
Sin embargo, creo que Panamá enfrenta un desafío que va mucho más allá, aprender a respetar las opiniones diferentes.
Vivimos tiempos en los que muchas veces parece que pensar distinto es motivo suficiente para descalificar al otro. Y eso no nos ayuda a construir el país que queremos. La verdad, además, tiene distintos prismas y, en una democracia, nadie debería pretender tener el monopolio de ella.
Pero hay algo que no podemos ignorar, el desempleo y la falta de oportunidades siguen siendo dos de los principales problemas que afectan a nuestro pueblo. Miles de panameños esperan una oportunidad para trabajar, progresar y construir un mejor futuro para sus familias. Esa realidad también debe estar presente en nuestras conversaciones y en las decisiones que tomamos como país.
Mi posición actual, respecto de lo que debe ser un gran debate es clara. Cualquier decisión, sea reabrir la actividad o cerrarla definitivamente, debe partir del interés nacional, con transparencia, reglas estrictas, protección ambiental, beneficios justos para Panamá y una verdadera participación ciudadana.
Bajo esas condiciones, considero que explotar lo que inició hace tiempo ya, puede ser una herramienta para generar empleo, atraer inversión y contribuir a la recuperación económica del país, que hoy tanto lo necesita. Esto no significa ignorar los riesgos ni dejar de exigir controles. Significa, precisamente, abordar el tema con seriedad, información y responsabilidad.
Cada decisión que he asumido en mi vida profesional, política y pública ha partido de la investigación, del análisis y de la búsqueda de información. Cuando un tema lo requiere, también he procurado escuchar a todas las partes y consultar a expertos para comprender mejor sus distintas dimensiones y poder formarme un criterio propio.
No siempre tendremos las mismas respuestas, pero sí deberíamos compartir una misma motivación, buscar lo mejor para Panamá.
Respeto profundamente a quienes piensan diferente. Creo que escuchar al que discrepa no nos hace más débiles; por el contrario, nos hace más democráticos. Una sociedad madura no es aquella en la que todos piensan igual, sino aquella capaz de debatir sus diferencias con respeto, argumentos y tolerancia.
Panamá necesita menos descalificaciones, prejuicios e imposiciones. Necesitamos más conversación, debate, información y participación.
Al final, nuestras decisiones deben responder a una sola pregunta: ¿qué es lo mejor para el país y para las futuras generaciones?
Esa, y no otra, debe ser la verdadera motivación de quienes tenemos la responsabilidad de tomar decisiones. Porque al final, la historia no juzgará cuánto gritamos para defender nuestras ideas, sino cuánto fuimos capaces de pensar, escuchar y decidir pensando en Panamá. Podrán cuestionar mis posiciones, pero nunca, nunca mi compromiso con el país.