El presidente de la Comisión de Energía y Combustibles de Apede, Rafael Williamson, explicó que con la puesta en marcha de la Agenda Nacional de Transición...
- 18/03/2012 01:00
‘¿Quién cuida a quienes nos cuidan?’
Esta pregunta la respondería Sócrates: ‘No necesitan que los cuiden, porque son mejores que nosotros’. Pero tan noble mentira sería en la antigua Grecia ¡acá no!
El sobresalto de ésta semana casualmente versa sobre este problema milenario. El ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, propuso un mecanismo que aumenta la posibilidad de que a los policías de a pie se les garantice un proceso debido en caso de sus faltas —escapando así a los oficiales corruptos que monopolizan los asuntos internos en el patio limoso. El imperio contraatacó, y el ministro renunció.
La pauta de semejante corrupción la habría marcado su propio jefe: a inicios de su gestión el presidente Ricardo Martinelli concedió un aumentó —por igual— a todos los policías, mandando un mensaje inequívoco a todas las manzanas podridas, y desmoralizando a las unidades sanas que sí existen en nuestra Fuerza Pública.
Sigue otra ilustración de que, efectivamente, ‘el pez se pudre por la cabeza’. Consta que su director general Gustavo Pérez, recién estrenado, recibió noticia de que había desaparecido dentro de la propia Policía Nacional el Expediente 090417.279, incoado en su Dirección de Responsabilidad Profesional el 19 de abril 2009. Contenía una denuncia de que sus antecesores en el Despacho Superior venían recibiendo $350 diarios por servicios de vigilancia en el Corredor Norte (sumando $2 millones en 17 años), sin el contrato FISCOI obligatorio, que permitiría que la Contraloría General auditara su uso/abuso. Su silencio al respecto desoye el artículo 9 del ‘Código de Ética Policial’ que él mismo promulgó en el sitio electrónico: ‘Seré recto y prudente, para así lograr confianza plena del ciudadano’.
Tampoco corrió mejor suerte otra denuncia ancilaria ante la Procuraduría General, la que también permanece sin resolver, desde el 23 de diciembre 2009. Ello ilustra el verdadero control civil sobre la Fuerza Pública, tras la Invasión en 1989.
Semejante indisciplina de su alta oficialidad bien podría resultar mortal. NOTIMEX informó que el cabo Luis Ábrego de las Fuerzas Especiales fue muerto el 1 de diciembre 2011 por fuego amigo del Servicio Nacional Aeronaval, el que disparó hacia un decomiso de droga por la primera Unidad, sin efectuar las advertencias de su propia Ley respecto del uso de armas de fuego. Y mucho menos la sensatez de lanzar luces de Bengala, para iluminar esa oscura playa en Santa Isabel, en la que inexplicablemente se presentaron dos grupos policiales.
En Costa Abajo también suceden casos en que se revela a los televidentes la droga capturada, pero muy pocas veces a los narcotraficantes que las transportaban. Y luego aparecen cuerpos flotantes que evocan a la dictadura, cuando mataron a todos los secuestradores de un avión en David —y nunca se dio otro secuestro semejante.
Quienes comemos tres veces al día estamos en la obligación de velar por quienes no comen, y la mejor forma de hacerlo es promoviendo un Estado de Derecho que funcione como debe, con justicia igual para todos. Y muy especialmente para los policías de a pie, quienes a diario dan fe de que: ‘No hay amor más grande, que uno exponga su vida por sus amigos’. (Juan 15:13).
*TRADUCTOR OFICIAL E INTÉRPRETE SIMULTÁNEO.