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- 26/01/2026 00:00
Davos 2026: Arte y cultura entre la fractura y disrupción
No hay dudas de que el discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney’s, la semana pasada en Davos 2026, marca como la visión estratégica global más importante en este primer cuarto del siglo XXI.
Todo el discurso es una pieza de relevancia histórica para el presente y tal vez el futuro. Lo más probable es que será estudiado en las más importantes escuelas y centros de pensamiento y análisis geopolítico por muchas décadas.
Rescato tres citas puntuales del primer ministro que sirven para señalar el rumbo de su propuesta. Dijo: “Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición”. “El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo”. (...) “Las potencias intermedias deben actuar juntas porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.
Enfatizó repetidamente que países como Canadá y otras potencias intermedias, no pueden basarse en la negociación bilateral con los estados dominantes (Estados Unidos y China), desde una posición de debilidad “...deben construir coaliciones y estrategias compartidas”.
Si la presentación del primer ministro Carney fue visionario, un llamado de atención, un estímulo a la acción, la presencia del presidente Trump también produjo llamativos titulares que dieron la vuelta al mundo, muchas veces y como ya estamos acostumbrados, creando confusión e incertidumbre para todos.
En medio de todo esto, y como fue programado, en Davos cada año, hay un importante espacio para las artes y la cultura. Estos programas no ocupan los grandes titulares que producen los eventos políticos y económicos, pero por el simple hecho de ser parte de tan trascendente Foro mundial, debe ser reconocidos como de alta importancia.
Como ha sido señalado por los organizadores, el Programa de Arte y Cultura de este año se basó en tres pilares temáticos: Presencia Humana en la Era Digital, Tradición e Innovación, y Conexión y Colaboración, que “guían un enfoque curatorial que equilibra el rigor intelectual con la inmersión. Cada encuentro artístico está diseñado para convertirse en un catalizador de conexión”.
Históricamente, durante épocas de crisis, la cultura y el arte, impulsan la expresión creativa para -de cierto modo- capturar las emociones y los traumas sociales, fomenta la comunidad, la resiliencia y, más importante aún, comunican mensajes esperanzadores de paz y solidaridad, a través del imaginario colectivo o de los creadores que a la larga trascienden la crisis presente.
Por ejemplo: El arte y la expresión cultural durante la guerra de Vietnam incluyeron poderosas manifestaciones artísticas y exposiciones de protesta. Carteles icónicos contra la guerra, como “And babies”, confrontaron al público con imágenes de la masacre de My Lai. Películas experimentales como “Viet Flakes”, utilizaron el collage para protestar contra el conflicto. Exposiciones importantes como “Artists Respond: American Art and the Vietnam War, 1965-1975” mostraron cómo los artistas transformaron la cultura visual en medio de la agitación. La música (Give Peace a Chance de John Lennon -1969 -) y la literatura también expresaron la disidencia y la reflexión, moldeando la percepción pública y la memoria cultural de la guerra.
Más recientemente, durante la pandemia por el covid-19, artistas y personas de todo el mundo recurrieron a la expresión cultural en medio de la reflexión por la vida y al rescate de la conexión humana. Según la Unesco, “... el consumo cultural aumentó a medida que las personas buscaban consuelo y significado a través del arte, la música, la literatura y el patrimonio compartido durante los confinamientos”.
En un escrito publicado en la versión digital de The Arts Newspaper, Joseph Fowler, director de arte y cultura del Foro Económico Mundial, señaló que: “El programa busca demostrar una verdad simple pero profunda: las artes siguen siendo una de nuestras herramientas más poderosas para fomentar la empatía, despertar la imaginación y catalizar la acción colectiva”.
El mundo está en un lugar difícil en estos momentos. El escenario global no se aclara y lo más probable es que eso demorará. A pesar de todo ello, soy un convencido del potencial que existe para comunicar los retos en este tiempo que vivimos a través de las expresiones artísticas y culturales. Hacerlo con la sensibilidad y, muchas veces la sutileza emotiva y artística del ser humano que, entre las otras vicisitudes que vive, nos ayude a navegar los sobresaltos de esta ruptura del orden global. Eso, mientras encontramos fórmulas para protegernos de las injusticias; arte y cultura que dejen huellas para que nos reconozcan en el futuro.