• 27/12/2023 13:01

De la conjura de Catilina a la conjura antiminera

[...] la polarización virtud-vicio perturbada en favor de los polos sociales dominantes, fue empleada contra la conjura popular de Catilina y sigue aplicándose aún después de 21 siglos [...]

En la historia de las luchas sociales de la antigua Roma, resulta aleccionador el pasaje conocido como “la conjura de Catilina”. De acuerdo a versiones “oficiales” esta conjura se dio motivada porque Lucio Sergio Catilina “acuciado por las deudas y dominado por la ambición” (...) urdió en el año 63 a.C. una rebelión sin éxito contra el Senado de Roma. (https://historia.nationalgeographic.com.es/a/conjura-catilina-antigua-roma).

Como vemos, en esta fuente de prestigio internacional, se ha convertido en vicio (“ambición” que llevó a deudas) la razón de una rebelión cuyo carácter era virtuoso: La búsqueda de la justicia social. Es más, en esta fuente histórica -de uso muy frecuente en nuestros colegios- ni siquiera se menciona la causa real de dicha sublevación popular, la cual, justificaría el carácter de vicio o virtud de la misma. La causa real era el grave problema agrario de esa época en la que los latifundistas, a la vez prestamistas, a la vez esclavistas, a la vez miembros del Senado, acumulaban riquezas por la vía del endeudamiento de los pequeños y medianos poseedores de tierras, quitándoselas por la incapacidad para pagar las onerosas cargas que se les imponían. No por azar, los mayores seguidores del movimiento de Catilina eran campesinos y esclavizados de las tierras con los mayores latifundios de la Roma preimperial. La conjura es aplastada por el cónsul Ciserón, defensor de este orden de dominación, quien describe a los miembros de este movimiento como personas que “perdieron sus tierras por deudas contraídas para el vicio” (Ciserón, citado por Hinkelamert, 1978).

En realidad, no cabe esperar que los sujetos beneficiados por la dominación, reconozcan públicamente sus intereses materiales, ¿quién reconocería públicamente que vive de la apropiación del trabajo y la vida de otros? El quid para justificar el estado de dominación viene a ser la transformación de este vicio en una virtud a la que, los dominados que se rebelan incurren en vicios que deben ser castigados por la sociedad, de acuerdo a los grupos dominantes. Al decir de Franz Hinkelamert “Siempre se trata de hacer ver la defensa de la vida humana como una erupción de vicios, frente a los cuales la dominación se afirma como la virtud” (Op.cit, p.205).

Por tanto, estamos ante un mecanismo empleado por los agentes de las clases dominantes para hacer legítima su dominación, que se repite, una y otra vez en la historia, por las élites del poder. Para prueba, un botón: los lancheros de Donoso y todos los campesinos aglutinados en el movimiento que denuncia la apropiación ilegal e ilegítima de las riquezas minerales por parte de la minera canadiense resultan ser ahora victimarios y acusados de delitos, esto es, se transforma en vicio una virtud, que incluso encuentra sustento constitucional. Como vemos, por ningún lado se parte del reconocimiento de que existe una situación en la que la minera de marras opera bajo esquemas de explotación social y ambiental en detrimento de la población trabajadora y productora del agro y del ecosistema. Al contrario, este movimiento sí lo hace.

En idéntica situación se encuentran los pequeños agricultores conscientes de Tierras Altas, para quienes está pesando una persecución judicial por haber actuado en congruencia con medidas perfectamente constitucionales, desde el punto de vista jurídico y perfectamente justas desde el punto de vista ético político. Quienes están detrás de esta persecución, parecen no acordarse de cuando ellos han hecho sus cierres con maquinaria y todo en sitios de Chiriquí y Divisa, para hacer valer sus intereses mezquinos por pagos que les adeudaba el Estado.

Lo mismo ha ocurrido con el Suntracs, con acciones desde el mismo aparato bancario, convertido en mecanismo político que ha catalogado como vicios las actuaciones de esta organización en la coyuntura anti minería metálica. Y qué decir de los más de 150 trabajadores despedidos, afiliados al sindicato minero (STM) pertenecientes a la central denominada Convergencia Sindical, que no se adhirieron al sindicato amarillo, como pretendía la propia empresa y que más bien han revelado los vicios ambientales y financieros de la minera desde dentro.

De esta manera, la polarización virtud-vicio perturbada en favor de los polos sociales dominantes, fue empleada contra la conjura popular de Catilina y sigue aplicándose aún después de 21 siglos, por las poco creativas élites del poder actuales y sus funcionarios.

El autor es sociólogo, catedrático e investigador de la UP.

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