• 26/09/2026 00:00

Del origen del bochinche y la teoría del rumor

El concepto bochinche muy probablemente se originó del latín “buccula” diminutivo de bucca ( mejilla hinchada).

Con el transcurso del tiempo esta palabra en América Latina adquiere el significado de chisme o habladuría.

El bochinche siempre se origina de algún hecho que al pasar de boca en boca va adquiriendo nuevos elementos que distorsionan el hecho en sí.

El bochinche como tal no informa de manera objetiva sino que distorsiona llegando a ocasionar problemas en cuanto a la honra de muchas personas sobretodo si son figuras públicas.

La versión modificada de un hecho viaja más rápido en pueblos pequeños del interior donde adquiere carácter de pasatiempo quizá más en los hombres que en las mujeres.

En la época de la dictadura militar en Panamá se decía que el aparato de inteligencia (G-2) usaba el rumor para dañar a oponentes políticos o desviar la atención hacia otros hechos.

Para difundir el bochinche se usaban espacios donde la gente se concentraba para ir de un lugar a otro (buses o taxis).

Muchas veces la persona que manejaba el taxi eran agentes encubiertos que hablaban a los pasajeros a propósito de un tema para hacer que la “bola” o bochinche viajara más rápido.

Hoy día con la tecnología y las redes sociales se usa la inteligencia artificial para distorsionar la imagen y la voz de una persona haciendo que muchos crean en la difusión del mensaje.

Mucha información que se transmite en redes sociales no se ajustan a la realidad y su intención real es crear el caos y la tensión para desinformar más que ilustrar.

Tomando en cuenta que el bochinche es parte de la cultura de muchos países, la desinformación maquillada de noticia o reportaje se difunde casi a diario sin que exista una reglamentación al respecto.

El bochinche de tipo político nunca lleva la firma de un responsable sino que se transfiere con carácter anónimo y en el amparo de la cobardía.

Regular y establecer algún tipo de norma para impedir que se difundan bochinches o rumores en redes sociales no es atentar contra la libertad de expresión sino una forma de proteger la honra de personas o instituciones.

Decir lo que se venga en gana en canales informativos no es contribuir para nada con la construcción de una sociedad basada en valores y mucho menos a la democracia puesto que hacer lo que nos parezca sin empatía ni responsabilidad más que desarrollar es más bien caminar en retroceso.

* El autor es sociólogo y docente panameño
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