• 19/01/2009 01:00

Un difícil despertar

No habrá mayor evidencia de un cambio de era más representativo y visible para todo el mundo que la que se dará durante estos dos días e...

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No habrá mayor evidencia de un cambio de era más representativo y visible para todo el mundo que la que se dará durante estos dos días en los Estados Unidos con la salida del gobierno republicano de George W. Bush, y la juramentación de Barack Obama como el presidente número 44 de esa Nación y el primer hombre de descendencia afroamericana en ocupar ese puesto en la historia de ese país.

Cada nueva administración formula su política en las diversas áreas del quehacer.

Para inicios de esta década, justo antes del cambio de gobierno en EEUU, se publicó la cuarta versión de un documento titulado “Latinoamérica Hoy”, editado por James P. Lucier, director de Personal del Comité de Relaciones Extranjeras del Senado de los Estados Unidos, y cuyo principal redactor fue Roger Fontaine, experto ligado a Richard Allen, ex asesor jefe del presidente Ronald Reagan en temas latinoamericanos.

El documento en mención es mejor conocido como “El Documento de Santa Fe IV”. Comenta Fernando Bossi que: “Los documentos Santa Fe se han destinado a orientar ideológicamente la política de los Estados Unidos hacia América Latina”.

Bossi subraya que Santa Fe IV, advirtió, entre otros temas, que: “la administración anterior descuidó el control y adoctrinamiento de los militares latinoamericanos y exige un mayor control territorial, sosteniendo que fue un grave error devolver el Canal a Panamá”. El documento analiza una serie de temas que son parte integral de la misma y que existen como consecuencia de lo actuado por el gobierno de Bill Clinton y que llevan — según sus redactores — a la declinación de los Estados Unidos.

Es imposible resumir justamente en este espacio lo promulgado en Santa Fe IV, pero el mismo concluyó al final del gobierno de Clinton que “Estados Unidos está en una cuesta resbalosa que apunta a la pila de cenizas de la historia. El resto del mundo mira con asombro cómo nuestro impulso hacia la gratificación instantánea es aprovechado por nuestros opositores, que están adoptando el enfoque estratégico de largo alcance...”

Hoy, ocho años después, culmina lo que el norteamericano común, y muchos expertos a nivel mundial consideran como el peor gobierno que ha tenido los Estados Unidos en las últimas décadas. Algunos historiadores norteamericanos van más allá para señalarlo como el peor de toda su historia.

Una presidencia Obama tendrá, a mi parecer, muy poca incidencia en el camino de desarrollo de América Latina y particularmente de Panamá. Sus prioridades son claras y evidentes: la situación financiera, dos guerras, el deterioro de las condiciones de vida del norteamericano común, y aunque parezca grácil, su condición de hombre negro que tendrá que probarse cada día en el puesto, ante una sociedad que mantiene una interrogante intrínseca sobre la capacidad de desempeño de las minorías étnicas.

A Obama le tocará desde el mediodía de mañana sacar a los Estados Unidos de esa “cuesta resbalosa que apunta a la pila de cenizas de la historia” en donde los ha metido el gobierno republicano de Bush, con sus ideólogos y gestores del documento que una vez les sirvió de brújula para mantener su dominio e influencia en el mundo.

-El autor es comunicador social.ernestoholder@gmail.com

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