Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 01/09/2015 02:01
“Botando el dinero”
‘Botar la plata' es una expresión que escuchamos con frecuencia, pero que no es verdad. Nadie ‘bota la plata', al menos no conscientemente. La malgastas, la despilfarras, pero no la botas. Ahora bien, me siento tentado a decir que el Gobierno de mi país, este y los anteriores, la han botado. Comenzando este Gobierno escuché al ministro de Economía y Finanzas advertirnos que venían tiempos de austeridad, que el Gobierno se iba a tener que apretar el cinturón. Lo que ha quedado en evidencia es que este Gobierno no tiene cinturón, no tiene qué apretarse.
Nuestro país vivió cómo en cinco años la deuda pública subió de 11 000 millones de balboas a 23 000 millones durante la administración Martinelli. Pero, la ciudadanía vivió una era de abundancia, había dinero en la calle, había trabajo, habían obras en todos los sectores, en todas las regiones. Quizá ese crecimiento económico, ese auge en obras y contratos, nos embriagó a todos. No pusimos cuidado a la honestidad de los actos, a la falta de transparencia en las compras y contrataciones, la fama de las firmas que fueron llegando nos cegó a todos. Odebrecht, la más grande de Brasil, FCC de España, Meco de Costa Rica y en el canal, Sacyr e Impregilo unidas a la mayor local, CUSA. Con ellas Hidalgo e Hidalgo, la mayor de Ecuador e IBT de República Dominicana.
Fue una gran fiesta de cinco años, solo que ahora, terminada la fiesta, recogidas las serpentinas, le toca a un nuevo Gobierno limpiar el área, recoger los platos rotos y barrer el piso. Claro, muchos que disfrutaron la orgía anterior están molestos. Son los que ponen memes de ‘Se Busca a Martinelli, para que ponga esto a andar otra vez'. Para gran parte de la población, este Gobierno es lento y ha detenido la economía, con Martinelli sobraban los contratos, ofertas de trabajo, plata en la calle. Ahora todo está duro, la Zona Libre por cerrar, el agro en peligro, las escuelas deterioradas y más de 900 maestros no han cobrado su primera quincena. Sea o no cierto, es percepción, y sea o no culpa de este Gobierno, el pueblo se lo achaca a él.
Pero el pueblo, que no siente que los subsidios son para él, escucha cómo pagamos más de mil millones en subsidios de luz, becas escolares, 120 a los 70 y 120 a los 65. Vemos aprobados 3.7 millones para un desfile de Disney, pero no hay aceras, parques en mal estado, canchas sintéticas deterioradas. Vemos al Gobierno dando, por ser dueño del 49 % de Bahía Las Minas, 49 millones a la empresa para pagar al Banco Nacional. Vemos al Gobierno aprobando indemnizaciones a los neonatos fallecidos por incompetencia médica, pero no hay responsabilidad patrimonial de ningún médico o funcionario, igual que el pago de 600 balboas mensuales a las víctimas del dietilenglicol, pero no paga un real nadie que haya sido responsable. Recuerdo los millones que costó reparar la caída de un tramo de la vía Centenario, cerca al puente, pero, ¿alguien sabe quién pago eso? ¿Había garantía? En este país, el Gobierno pierde y se ríe, pero los responsables no tienen que hacerse cargo de nada por sus errores o incompetencia.
Una procuradora botó a una cantidad de fiscales y funcionarios, al final hubo que reintegrarlos pagando una cantidad de dinero en salarios caídos, pero, ¿la responsable del error tuvo que responsabilizarse por el costo? Por supuesto que no, que pague el Estado. Y ni hablar de policías botados y luego restituidos, ídem al anterior.
Hoy, estamos a poco de ver al propio Banco Nacional teniendo que enfrentar una demanda de 25 millones por la empresa que construyó Prados del Este, tras un fallo de un juez. El caso, que viene desde el 2002, ¿tendrá responsables o simplemente pagará el banco y ya?
La empresa Genisa sabe que si no termina Barro Blanco demandará al Gobierno y esa será millonaria y todos sabemos que la ganará. ¿La indemnizarán los ngäbes? No, pagará el Gobierno. Como también pagará a Mi Bus, aunque la empresa incumplió su contrato y debió perder su concesión. Y veremos igualmente lo que le costará al Estado la gracia del presidente Martinelli de ir con un mazo y entrar a las propiedades de Figali, sin orden judicial ni fallo favorable.
Debemos ser un país rico, porque, mal que bien, con la economía aparentemente parada, seguimos botando la plata, casi como botamos el agua.
ANALISTA POLÍTICO.