• 04/06/2015 02:00

Honorable diputado

En ciertas partes ya no se consideraba digno el mero término ‘honorable' y se volvió común llamarlos como los ‘muy honorables señores'

El concepto ‘honorable' ha sido utilizado en el devenir de las sociedades de muy diversas formas. Así tenemos que en el Imperio romano los cargos públicos eran ejercidos por el mero honor que conllevaba, por tal motivo el que lo ostentaba lo hacía a título gratuito.

Esto indudablemente traía una serie de consecuencias, pues solo ejercían los cargos individuos provenientes de las familias positivamente privilegiadas. Aunque se ejercían sin remuneración, sí existía una serie de gratificaciones externas, como por ejemplo: una particular forma de vestir y ciertos privilegios.

Y es aquí donde podemos comprender que la palabra se encuentra muchas veces definida como: aquella persona que es digna de ser honrada o acatada. Con el tiempo se configuró en el imaginario social que la persona que ejercía el cargo, de forma no remunerada, debía tener ciertas cualidades como un alto sentido moral, heroísmo, honradez, etc.

Ya para la Edad Media el término ‘honorable' se utiliza de manera bastante genérica para el trato de muchos funcionarios, ya sean consejeros, eclesiásticos, caballeros o cualquiera que ostentaba una cuota de poder social. En ciertas partes ya no se consideraba digno el mero término ‘honorable' y se volvió común llamarlos como los ‘muy honorables señores'.

Es así que la forma y lo simbólico reemplaza el significado último del concepto, pues ya no va a ser necesario ejercer el cargo de forma gratuita ni tampoco tener un gran credibilidad moral ni ser honesto ni tener el respecto de sus congéneres para ser considerado ‘honorable'.

Hoy día el tratamiento de ‘honorable' es meramente simbólico y formal, porque al final no ha vuelto honorables a nuestros diputados o sus suplentes, entendiendo por honorable a aquella persona que es honesta, digna de admiración y que actúa con rectitud y decencia.

‘Honorable' fue el señor Nelson Mandela que, aunque pasó 27 años en prisión, su ideal, y luchó por ello, seguía siendo una ‘sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir con iguales oportunidades'.

El señor Mandela fue honorable porque llevó una vida digna de admiración y su visión trasciende la sociedad en la que le tocó vivir. Toda la comunidad humana puede adherirse, sin ningún recelo, a su particular punto de vista. En este sentido la sociedad panameña no puede instaurar estas especies de ‘títulos nobiliarios', por tal razón decimos ‘honorable diputado de qué'.

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