• 29/03/2012 02:00

Dos bellos valores

C ortesía y tolerancia son dos valores éticos muy poco apreciados por quienes los reciben y no muy valorados por los que los otorgan. La...

C ortesía y tolerancia son dos valores éticos muy poco apreciados por quienes los reciben y no muy valorados por los que los otorgan. La sociedad moderna está cimentada en la velocidad y el egoísmo, de manera que hemos ido perdiendo ese sentido de solidaridad que se enseñaba hasta mediados del siglo XX y que permitía una convivencia más agradable entre los miembros de la sociedad.

Los valores éticos y morales se aprenden principalmente en el hogar, no solo por instrucción oral sino por el ejemplo; este comportamiento de padres, que tiene una influencia enorme en el desarrollo de la personalidad del individuo, y la escuela como segunda fuente de influencia, aunque nunca superado por el hogar.

Estos y otros valores se han ido perdiendo en todos los terrenos en los últimos tiempos, pero se hace ostensible en el manejo diario de nuestras calles, carreteras y aceras. Quiero referirme a ellas, porque el aumento del parque automotriz y la cantidad de proyectos viales y de transporte han hecho insoportable el infierno diario de circular por la ciudad.

Existen leyes que regulan la materia y existen autoridades que deberían velar por el cumplimiento estricto de estas normas, pero independientemente del buen desempeño de las mismas, debería existir por nuestra parte la voluntad de paliar, aunque solo sea en parte, el sufrimiento cotidiano de tener que viajar diariamente ida y vuelta, a nuestros lugares de trabajo.

Es curioso que personas normalmente afables y de comportamiento agradable, protegidas por la impunidad del anonimato detrás de vidrios ahumados, arremetan contra las luces rojas, los derechos de vía, los giros a la izquierda y a la derecha y hasta el mínimo espacio que, por guardar la distancia, se deja entre dos automóviles, en un intento vano de llegar un minuto antes a su destino. Pareciera que estamos poseídos por un instinto maléfico y que nuestra obligación es mostrar a los demás quién es el más bellaco de todos. Ocasionalmente se ve a alguien que cede el derecho a vía a quien se ve atascado en una intersección y el favorecido ni siquiera tiene un gesto amable para quien tuvo la cortesía de facilitarle el paso.

Sabemos que el tránsito vehicular es caótico; que mientras duren las obras nada va a agilizar esta situación. Entonces, como individuos pensantes, tenemos que ayudarnos entre nosotros mismos haciendo más agradable la circulación, porque la falta de cortesía y tolerancia sólo nos lleva a frustraciones innecesarias y no nos acorta el tiempo del trayecto, sino que nos produce alteraciones del ánimo que pueden llegar a convertirse en un problema médico por el estrés y el aumento de la presión arterial.

Propongo que cada uno de nosotros se comprometa consigo mismo a demostrar cortesía y ceder por lo menos una vez en la mañana y una vez en la tarde, el derecho a vía a un peatón o conductor. Asimismo, el conductor o el peatón favorecido debería mostrar el agradecimiento a este gesto. Existen unas tarjetas plásticas que imprimió la Fundación Seguridad Ciudadana, que son rojas por un lado y verdes por el otro que bien podrían ser utilizadas por los conductores para agradecer o criticar las acciones de otros usuarios de las vías públicas y que yo utilizo con frecuencia.

El efecto multiplicador de esta medida aliviaría la circulación, nos daría satisfacción, aumentaría nuestra autoestima y reduciría nuestro nivel de ansiedad para llegar a nuestros trabajos en condiciones mentales más apropiadas para producir y a nuestros hogares en mejores condiciones de compartir con nuestros familiares.

Comisión de Valores del Club Rotario de Panamá.

MÉDICO ROTARIO.

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