• 03/06/2015 02:00

Dos señales positivas en un mayo bochornoso

No pusieron freno al desenfreno; todo se permitió y muchos participaron en la rapiña del botín

El mes que acaba de concluir no nos ha hecho sentir completamente orgullosos, como hubiésemos deseado. Lo que el Ministerio Público ha continuado destapando, amén de confesiones y acusaciones recíprocas entre involucrados, nos deja la agria sensación de que fuimos burlados y estafados como víctimas de actividades criminales realizadas en contubernio con autoridades que debieron impedirlas. No pusieron freno al desenfreno; todo se permitió y muchos participaron en la rapiña del botín.

Por mencionar apenas algunos ejemplos: helicópteros que cobraban el doble por no volar o por espiar a opositores, costosos radares italianos inservibles, estudios del impacto ambiental sobre terrenos no identificados en Tonosí, equipo de espionaje telefónico sobrevaluado desaparecido. Pero todos palidecen ante el desenmascarado y confesado atraco directo a dineros que debieron ingresar a la cuenta del Tesoro Nacional.

El Ministerio Público, aún con los escasos recursos de que dispone, está empeñado en cumplir su función, lo cual merece nuestro apoyo y estímulo; pero no podemos evitar el sabor agridulce que combina la burla de que hemos sido objeto durante años, con la reconfortante sensación de que prevalecerá la justicia, no la sinvergüencería.

Al tiempo que se destapa la ciénaga de mayo, se dio a conocer un par de noticias que, al menos, nos alimentan la esperanza de que, si bien limpiamos basura y escombros, también construimos cosas buenas para el futuro. Se trata de una última fase clave en la ampliación del canal y de ciertos apoyos concretos y efectivos al sector agropecuario.

El llenado de las nuevas esclusas, que se ha anunciado para este mes de junio, representa el último eslabón importante del proyecto de ampliación del canal. Desde aquellos lejanos años cuando no se tenía siquiera una idea clara sobre cuál sería la mejor conexión interoceánica y tan solo se hablaba de las ‘alternativas' para una ruta —que incluía un canal a nivel paralelo al actual u otro por Darién— hasta este mes de junio, han transcurrido muchos años y muchos estudios, muchas críticas y muchas explicaciones, muchos temores y muchas seguridades, muchos problemas y soluciones en la misma obra; pero, con el visto bueno de todo el pueblo panameño que fue debidamente consultado, nos embarcamos en el proyecto y este mes se llenarán las esclusas. Reconozcamos que es algo que traerá progreso para el país y que, en buena medida, lo debemos a quienes tuvieron la suficiente visión de futuro.

En otro aspecto, se comienzan a dar respuestas a un sector agropecuario que ha sido abandonado por mucho tiempo, a pesar de tantas promesas en tiempos de campaña electoral. Basta una rápida lectura a los programas de Gobierno propuestos por todos los candidatos en las últimas elecciones para corroborar las palabras bonitas y esperanzadoras que, sin excepción, cada uno de ellos incluyó. Para muestra, la Unión Por Panamá en el 2009 prometió protección al sector mediante: ‘fomento de la producción; capacitación de los productores; fortalecimiento de las instituciones de apoyo al sector IDIAP, BDA, BNP, IMA; apoyo financiero y tecnológico; reducción de costos de insumos; impulso al cooperativismo en el agro', etcétera. Resultó lo contrario.

Anteriores y posteriores candidatos, ganadores y perdedores, han hecho promesas similares. Pero hoy vemos algunos pasos concretos: reubicar el IMA en el MIDA, devolviéndole su función original para servir a productores nacionales, no a los extranjeros; entregar B/.10 millones a arroceros; prohibir importación de alimentos en tiempos de la cosecha de la producción nacional. Cierto que no es suficiente; falta mucho todavía, pero es lo que faltaba: hechos positivos concretos.

Fueron dos buenas noticias en un mayo bochornoso.

EXDIPUTADA

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