El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a.m., hora local, y tuvo una profundidad estimada de 76 kilómetros
- 25/08/2026 00:00
El rol que el momento exige de los diputados independientes
La reciente elección para presidir la Asamblea Nacional para 2026-27 reflejó que los partidos políticos “supuestamente opositores”, para algunos meros cascarones, han tenido la desfachatez de cambiar su papel. Para usar el ejemplo bíblico, dejaron a un lado su identidad política, por solo un plato de lentejas, aunque no tengo dudas que difícilmente sirvieron esa menestra cuando fueron a almorzar con el presidente Mulino. En términos legislativos, a cambio de presidencias de comisiones y nombramientos que, de seguro serán ignorados por el contralor Flores, quien pareciera preocuparse únicamente porque los asesores de los diputados de Vamos marquen en el reloj la entrada y salida de su trabajo.
Recuerdo cómo se hizo grande un partido que era tan pequeño, que sus detractores le decían el Volkwagen, porque dentro de él cabían todos sus miembros.
Cuando la Democracia Cristiana se reinscribe como partido en 1980, siendo yo su secretario general, logra en los comicios parciales para legisladores el 21% de los votos a nivel nacional. Al frente de este partido, estaba Ricardo Arias Calderón, quien posteriormente sería presidente del partido; y Carlos Arellano Lennox, José Antonio Sossa y yo como sus vicepresidentes. Nos ocupamos de organizarlo a nivel nacional, lo cual en la práctica multiplicó el trabajo de nuestros legisladores, el cual fue extenso, de 1980 a 1984, al darse la primera elección legislativa desde el golpe militar de 1968. En esos comicios resultaron electos 19 opositores, entre ellos 5 demócratas cristianos: Carlos Arellano Lennox y yo, por Panamá, el líder magisterial Bertilo Mejía por David, Chiriquí, el abogado Raúl Ossa por La Chorrera y el ingeniero Jorge Montemayor por Veraguas. Nuestro trabajo lo hacíamos como un bloque con el apoyo y coordinación permanente del Comité Político del partido, presidido por Arias Calderón y muchos políticos valiosos a nivel nacional y provincial. Éramos los únicos que trabajamos así, porque los demás solo se activaban durante los periodos electorales, sin mística alguna y carentes de algún tinte ideológico, como sí lo tenía el PDC. Los demás actuaban cada cual por su cuenta.
Del 84 al 89, los cinco legisladores demócratas cristianos aprovechamos las rendijas que la nueva realidad nos presentaba. Las sesiones se transmitían por Radio Nacional y por primera vez en 17 años la voz de la oposición podía escucharse por todas partes sin tapujo alguno. Nuestro trabajo no se circunscribió al circuito donde habíamos sido electos. Todo lo hecho en 5 años nos llevó a aportar la mayoría de los votos para el triunfo de Guillermo Endara, logrando 28 legisladores electos.
Ese es el papel que están llamados a jugar los independientes hoy presentes en la Asamblea Nacional, representados por Vamos y MOCA. Son los únicos que quedan completamente claros de que el país necesita un cambio profundo para atacar la corrupción y mejorar la transparencia pública. Son el contrapeso que requiere un gobierno que cada vez se torna más autoritario y prepotente. Son la voz de los que no tienen voz y que representan la mayoría en el país: la juventud. Los fósiles políticos que quedan han demostrado que solo les interesan las prebendas y los privilegios. Hace mucho tiempo que dejaron de representar a esa gran mayoría.
Ese papel requerirá de actuar más como grupo y no como diputados aislados que pareciera preocuparles más su proyección personal que la de un grupo con un rol importante dentro del fortalecimiento de nuestra democracia. La voz opositora debe tener la mayor coordinación posible. Nuestro éxito en 1984 fue el de actuar como grupo, presentando todo proyecto de ley juntos y previamente discutido por el Comité Político, lo cual nos enriquecía nuestro trabajo. Actuábamos coordinadamente no como cometas reventadas.
Lo que se vivió en 1989 se está repitiendo en 2026. Una mayoría, antes solo el PRD, y ahora RM, CD, Alianza, PRD y Mixtos. La oposición, en ambos años, constituía la minoría. Sin embargo, en 1989 y como puede ser ahora, nos convertimos en lo que el país interpretó como la voz del pueblo, voz de la que carecían quienes apoyaban a los militares. Así pudimos cambiar las cosas, 5 diputados en 1989 y, de seguro, podrán hacerlo los más de 20 que hoy militan con Vamos y MOCA.
El país, sobre todo los jóvenes, urgido de que se brinde la esperanza de un cambio profundo, le pide a los independientes jueguen el papel que el momento que vive el país requiere de ellos.