• 14/10/2026 12:57

El terremoto y los gobiernos locales

El viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 pasado meridiano todo el istmo de Panamá se estremeció de dolor y miedo a causa de las energías telúricas liberadas por la falla Azuero-Soná. La desgracia vino envuelta en un fuerte temblor de entre 7.5 y 7.7 grados y algo más de 400 réplicas.

Los daños materiales y psicológicos son enormes y solo el tiempo los pondrá en perspectiva, lo cierto es que hasta el momento de escribir este ensayo se contabilizan 1,774 casas con daños evaluados, 600 escuelas afectadas, de las cuales 35 se derrumbaron totalmente, otras 90 estructuras gubernamentales sufrieron afectaciones estructurales (hospitales, unidades de atención primaria de salud, Juntas Comunales, puentes y carreteras, etc.), 44 iglesias y 11 hoteles.

Las provincias y distritos más severamente golpeados por el sismo son la Provincia de Herrera (distritos de Los Pozos, Las Minas y Ocú); Veraguas(distritos de Soná, Mariato, Las Palmas y Santiago) y; Los Santos (distritos de Tonosí y Las Tablas). También fueron afectados, sobre todo, los centros educativos y de salud, en Coclé, distrito de Penonomé y Chiriquí, distrito de Tolé.

El gobierno nacional desde el 10 de octubre decreto el Estado de Emergencia Nacional, básicamente, para proveer los recursos económicos ($100 millones) y la organización y logística publica para atender a las personas y familias afectadas, así como a las infraestructuras públicas colapsadas.

Sin embargo, los medios de comunicación social han dado cuenta de la falta de coordinación interinstitucional para la efectividad, eficacia y rapidez del socorro público como de los particulares, a los hermanos panameños víctimas de la desgracia de la naturaleza.

Por todo lo anterior, sugiero que tanto el gobierno central, como las instituciones privadas y personas particulares que se han sumado a la tarea humanitaria de llevar ayuda solidaria a los lugares más afectados por el sismo, que realicen la coordinación pertinente con las autoridades locales (alcaldes y representantes de corregimientos), que además de contar con las instalaciones administrativas y operativas, son los que guardan relación pertinente y de liderazgo con las comunidades y personas golpeadas por fatídico terremoto.

¡Así de sencilla es la cosa!

* El autor es abogado y analista político
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