Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 27/11/2008 01:00
‘Por lealtad de ética de funcionario’
El viernes pasado La Estrella tuvo a bien publicar mi pieza del año pasado, sobre el caso de Moisés Cal, el ex parlacentario beliceño demorado en Tocumen en el último de sus 40 viajes a Panamá en 2007, por no declarar el millón de dólares en efectivo. Según declaraciones suyas de vuelta en Belmopan, algunas autoridades aduaneras le dieron un mordiscón de $140 mil al entrar a nuestro país. No se publicó si se le dio otro al salir ni si dejó el país con autorización oficial, pero se sugiere un delito cometido aquí que pasó impune, a ciencia y paciencia del gobierno del Partido Revolucionario Democrático.
Tras destapar semejante olla de grillos, La Prensa cesó súbitamente su cobertura.
El viernes de marras La Estrella también publicó una “apología por vita sua“ del coronel Daniel Delgado Diamante. Previo a criticar sus ideas, expreso mi pesar porque el sesgo mediático en su caso haya herido susceptibilidades en su familia, entre ellos, de su padre nonagenario, uno de los hombres más íntegros de nuestra Costa Atlántica.
Pero no comulgo con su expresión: “He tenido que revivir ese aciago momento por segunda vez, sin la posibilidad de explicarlo públicamente, por lealtad de ética de funcionario, por mi respeto a la familia de un difunto, y a la mía propia, y por acatamiento a los procedimientos de la Ley”.
Una verdadera “ética de funcionario” no pasa por dejar de denunciar un ilícito; como abogado, sin duda la reconoce así. Luciría por demás como una omertá que no admiten los códigos del honor militar en nuestra tradición occidental. De referirse a las implicaciones para una oligarquía militar enquistada en el poder, tampoco sería dable la falta de probidad de callar lo debido a la opinión pública. Y muchísimo menos bajo esa lógica que “quien calla, otorga” que acabó a su carrera de servicio público.
Estos son aspectos que debieron contemplarse en una buena reglamentación de la Ley de Transparencia. Pero Patria Nueva se jacta de que la eliminó del todo en su primer día de gestión...
Volviendo al caso Cal, el entonces director General de Aduanas tampoco explicó sus exteriorizaciones. Tras declarar que Cal era objeto de seguimiento en razón de frecuentes entradas, Delgado no ha dado cuenta de cómo salió quien esperaríamos estaría mucho mejor controlado tras su demora en Tocumen. Se limitó a decir que su salida del país no aparecía registrada en los controles de otra entidad, Migración, cuyo regente — también ex FFDD — hasta ahora tampoco ha dicho esta boca es mía. Tal hermetismo de instancias de seguridad nacional es peligroso. La explicación veraz del caso Cal, a la que tenemos derecho la ciudadanía, bien podría incomodar a personajes en la cúspide del Órgano Ejecutivo con relaciones amicales y demás con The Bank of Belize, pero la lealtad del funcionario nuestro es hacia Panamá primero.
Y nuestro bien común requiere que no seamos vistos como cómplices de lavadores de dinero — sean de la narcomafia en Cancún, o del financiamiento ilegal de partidos foráneos, o de Washington a la Oliver North, o para contrabandear desde Zona Libre.
Ahora que se reúne aquí la Federación Latinoamericana de Bancos, se debe exponer al escarnio a los bancos panameños hacia donde se dirigía habituadamente el señor Cal, (presumiblemente seguido por Aduanas), a efectos que corrijan sus malos pasos que laceran nuestro honor patrio en el exterior.
-El autor es traductor legal.kevin.harrass@gmail.com