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- 04/02/2026 00:00
Felicia Santizo: un puente entre la investigación, la educación y la justicia social
Aprender a leer y escribir es un derecho. En la actualidad, muchos tomamos esta habilidad por sentado, pero hace cien años un gran porcentaje de la población en Panamá carecía de este derecho. La pionera de la educación, Felicia Santizo, creó espacios dentro y fuera del aula donde niñas, niños, adolescentes y adultos lograron acceder a una educación de calidad, y luchó por crear las condiciones óptimas para recibir dicha educación.
El Panamá de la década del treinta no contaba con una cobertura educativa total. Aproximadamente la mitad de los estudiantes en edad escolar asistían a la escuela, y muchos de aquellos que asistían, no completaban la primaria. La Ciudad de Colón, a pesar de ser una de las ciudades terminales del Canal de Panamá, no escapaba de esta realidad. En este contexto surge Santizo como una investigadora y educadora luchadora por el derecho a una educación de calidad.
Santizo nació en Portobelo, en la provincia de Colón, en 1893. Se formó como maestra de primera enseñanza en la Escuela Normal de Institutoras, graduándose en 1914. Luego de viajar por los Estados Unidos y Europa desarrollando sus dones artísticos y publicando composiciones musicales, Santizo volvió a Colón donde enseñó en la Escuela República de Paraguay, iniciando en 1934. Entre la década del treinta y cincuenta, además de dedicarse a la enseñanza de la lectura y la escritura, y publicar tres libros sobre su método de enseñanza, también fue una mujer políticamente activa en el Partido Nacional Feminista y el Partido del Pueblo, y fue investigadora incansable del ritual del Congo afropanameño.
En 1938 escribió el libro Método natural de lectura-escritura, por combinaciones para la enseñanza de la lengua castellana a niños y adultos – Metodología.
Su método promovía el uso de la fonética para enseñar a leer, hoy en día conocido como el método silábico. Pero a diferencia de otros métodos similares, Santizo integró la música e incentivó a sus estudiantes a utilizar la creatividad en su proceso de aprendizaje. Los niños y niñas debían tener la libertad de usar su imaginación para crear dibujos, letras y eventualmente las palabras con las que expresarían sus ideas con criterio propio. “...la palabra busca a su hermana la música, para que juntas encuentren la belleza del término.” (Santizo 1938, p. 109).
Además de su primer libro publicó dos más: Método natural de lectura y escritura. Guía metodológica. Boletín de ejercicios prácticos en 1944 y De la lecto-escritura y los métodos de enseñanza en 1956.
El impacto de Santizo se sintió dentro y fuera del aula. Su lucha por la justicia social la llevó a desarrollar clubes de padres de familia, comedores escolares, bibliotecas y un ropero escolar. Era evidente para esta pionera de la educación que, para estar listos para aprender, primero debían ser atendidas las necesidades básicas de los estudiantes. Dentro del aula, aplicó su método de enseñanza de lectura y escritura que diseñó a partir de las observaciones y análisis riguroso del desempeño de sus estudiantes.
Según Eugenio Barrera, uno de sus discípulos, el primer libro que escribió sobre la enseñanza de la lectura y escritura fue reconocido en Cuba con un premio en 1939, y luego su método fue implementado en la campaña de alfabetización de los años 60 en dicho país.
El trabajo educativo de Santizo ha sido resaltado por historiadoras como Kaysha Corinealdi por su rol esencial como mujer feminista afrodescendiente en la lucha por el derecho a la educación de las clases más necesitadas. Su legado también incluye la Brigada Muralista Felicia Santizo, formada en la década del setenta por sus sobrinos nietos Ignacio Ortega Santizo y Virgilio Ortega Santizo, y conocida por su labor creando conciencia sobre la justicia social a través del arte.
La obra y el legado de Santizo, ampliamente divulgados por el proyecto “Pioneras de la Ciencia en Panamá”, nos invita a reflexionar sobre la importancia de una educación de calidad, inclusiva y accesible para todos, algo que ella logró basándose en evidencia. Este artículo se basa en el capítulo titulado “Los aportes de Felicia Santizo a la lectoescritura y a la justicia social en Panamá en los años treinta y su relevancia actual” del libro “Diálogos Intergeneracionales de Científicas Sociales Panameñas” (CIEPS y CLASCO), del proyecto “Pioneras de la Ciencia en Panamá”, financiado por la Senacyt.