• 14/09/2008 02:00

Fuerza policial ciudadana

Consolidar una defensa nacional democrática es esencial para construir una sociedad sin temores.

Consolidar una defensa nacional democrática es esencial para construir una sociedad sin temores.

Los verdaderos creyentes en la democracia no confunden la libertad y protección individual con la democracia representativa o participativa. Ambas conviven y se desarrollan armónicamente en el resto del mundo occidental. Es un equilibrio que nos permitirá impulsar la paz y justicia interna contra los infractores nacionales e internacional.

El método policial actual ha fracasado. Nuestras casas son cárceles para los ciudadanos que respetan las leyes y están a merced de delincuentes amparados con los derechos humanos. Debemos comprender que a partir de 1990 perdimos el nivel de seguridad que requerimos para ser una ciudadanía libre y productiva. Somos prisioneros civiles de un grupo de delincuentes que se aprovecha de nuestra actitud pasiva.

Tenemos que fortalecer nuestras unidades de vigilancia o estaremos cada día más prisioneros del miedo.

Esto hace necesaria la creación de un Consejo Ciudadano Policial Comunitario, donde la Policía y la población del corregimiento consigan un equilibrio de la ética, la moral, la honestidad y el respeto, se mantengan la convivencia y comunicación como bien social y se controle a los delincuentes fortaleciendo los valores de paz y trabajo.

Es necesario promover los contactos con la población para fortalecer los canales de comunicación con las fuerzas de Policía y esta a su vez prestar un servicio más profesional.

La atención a los valores y expectativas del ciudadano, la evaluación de la calidad del servicio prestado, la integración y la participación de los ciudadanos en la formulación, implementación y evaluación de las acciones de la organización, en un área reducida como un corregimiento, es el primer paso para controlar a los delincuentes.

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