• 04/12/2008 01:00

Una gran muestra de solidaridad

Si hay algo de lo que nos podemos sentir orgullosos como pueblo, es de que ante la adversidad priva el sentido de unidad, hermandad y so...

Si hay algo de lo que nos podemos sentir orgullosos como pueblo, es de que ante la adversidad priva el sentido de unidad, hermandad y solidaridad, no importa quiénes son los afectados, basta y sobra que sean panameños o vivan en nuestro territorio, para que en masa salgamos a tenderles ambas manos, a la hora y el día que sea. No hay límites cuando de ayudar al prójimo se trata y eso engrandece a la Patria.

La semana pasada, un evento netamente natural destruyó viviendas, cultivos, carreteras, caminos de penetración y otras propiedades, además de acabar con algunas vidas humanas y de animales, en las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro, sector atlántico de Colón, Darién, algunos lugares de las comarcas indígenas y también de la ciudad capital. Pese a que el saldo ha sido de dolor, lágrimas, pérdidas económicas, desesperanza y mucha tristeza, la luz de la solidaridad se ha hecho inmensa y ha iluminado a los afectados.

Desde este espacio hacemos un reconocimiento especial a las diferentes instituciones gubernamentales, a la empresa privada, sociedad civil, dirigentes de colectivos políticos, agrupaciones cívicas, organismos internacionales y países amigos, quienes en un solo haz de voluntades se unieron y llevaron ayuda efectiva a todos esos hermanos y hermanas que se han visto afectados por estas inclemencias de la corriente fría que azota a la región en la cual habitamos.

La lluvia que en otro momento es la mejor bendición, ahora se vio convertida en una verdadera amenaza y los ríos, reconocidos porque en sus cercanías han florecido grandes civilizaciones a través del tiempo, sus masas de agua también se convirtieron en el terror de humanos y animales.

Para esa gran cantidad de compatriotas afectados se inicia un nuevo ciclo de vida, probablemente más difícil que el anterior, es como empezar de cero, pero con el sentimiento de apoyo de gran parte del resto de la ciudadanía que desde el primer momento y luego de los diferentes llamamientos en pro de ayuda, no vaciló en compartir lo que tenía para hacer más llevadera la tragedia.

Aunque Panamá es una tierra privilegiada en cuanto a desastres naturales se refiere, han sucedido hechos de trascendencia, como lo han sido las inundaciones de Bayano y de Boquete en las décadas del 60 y 70; los incendios de la ciudad capital y Colón, principalmente; el terremoto de Bocas del Toro de 1993; las inundaciones de la barriada Prados del Este de 2004, por mencionar algunos que han dejado sus secuelas desde el punto de vista humano y económico.

En todas estas ocasiones hemos visto el accionar de un pueblo solidario, así como de unas instituciones y agrupaciones que han estado prestas para llevar el alivio del momento, pero también la solución a los problemas posteriores, porque en estas situaciones se hace necesario el seguimiento y las respuestas efectivas para que la vida continúe de la manera más óptima, en lo referente al desarrollo del país y de la nueva inserción de los afectados en el diario vivir.

Ojalá que los panameños y panameñas siempre podamos mantener este gran espíritu de superación y de sobrepasar las adversidades en unidad, como verdadera familia, sin que importen asuntos de ideas, convicciones, religión, creencias, niveles socioeconómicos o cualquier otra diferencia.

-El autor es presidente de la Asamblea Nacional.rrodriguez@asamblea.gob.pa

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