• 04/05/2010 02:00

Criminalidad: Hija de la invasión

No sufro de síndrome alguno ni adopto posiciones políticas subjetivas, mucho menos de rencor, pero sostengo que la invasión a Panamá no ...

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No sufro de síndrome alguno ni adopto posiciones políticas subjetivas, mucho menos de rencor, pero sostengo que la invasión a Panamá no tenía ninguna justificación, porque la crisis dentro de las Fuerzas de Defensa, más temprano que tarde produciría un alto a la situación; los concurrentes levantamientos internos así lo hacían prever.

Especulaciones y contradicciones se plantearon con el ánimo de querer justificarla, arguyendo que era la única forma de resolver el problema. Sin embargo, sin aceptarlo, todos sabemos de la capacidad tecnológica y de reacción del imperio norteamericano, demostradas en el caso de los rehenes en Entebbe, Uganda, y otros hechos, que por sus acciones profesionalizadas reducen daños materiales y pérdida de vidas. Algún día sabremos el ¿porqué? hubo que destruir y hacer tanto daño a nuestro país.

En el mismo sentido, la soldadesca ocupadora que tenía el control de Panamá, de manera sutil y disimulada, permitió e incentivó el saqueo, que desbordó en actitudes emocionales e inconsecuentes en todos los niveles religiosos y políticos de nuestra sociedad. Desde autos BMW, carretas, personajes, intelectuales y orates, fueron filmados en ese deshonroso y anárquico ejercicio. La disminuida práctica en la conducta de valores y dignidad son parte de la secuela hoy.

Muchos de los jóvenes y adultos que participan en pandillas o actos delictivos, eran niños o adolecentes que, solos o en compañía de familiares, participaron en los robos a locales comerciales. A mi parecer, a todos, por razón de traumas o problemas aleatorios, los convierten en potenciales víctimas. No hay que ser sociólogo para esta conclusión y cabe mencionar que, paradójicamente, por todos sabidos es que de los hurtos solo se salvaron las librerías.

Peor aún es que protagonistas nativos vinculados al hecho, de manera deshonesta y distorsionada, pretenden continuar nombrándola como “ Causa Justa ”. No olvido que comenté “ ¡qué error! ”, cuando a través de las noticias televisivas aparecían el presidente y sus vices con mazo en mano destruyendo el cuartel central. De igual forma, declaraciones de maricas y cambio en organigrama, vestuario, formación y políticas operativas profesionales, provocaron la pérdida de moral y la baja autoestima en esa institución. Obviamente, sus integrantes también fueron lacerados, diría que mortalmente, se perdió la disciplina, respeto y vocación de servir.

Digo esto no con ánimo de dañar, viví en un cuartel, sé de lo sacrificado y tedioso que es la labor, pero la única forma de rectificar es aceptando lo bueno, lo malo y lo feo.

Hay muchos hombres y mujeres buenos en la institución, pero hay que depurar sin ambigüedad, porque una articulada relación evita coadyuvar para resolver integralmente el problema.

Se puede decir que estamos viviendo un Estado de Sitio o perdida de Garantías, aquí no caben colores ni posiciones partidarias o ideológicas. Seamos sinceros, desprendidos y honestos para ayudar en lo que fuere, pensemos en una sola bandera, la nuestra, Panamá.

*Director nacional del P.R.D.rafaelpitti@gmail.com

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