La complicidad de Estados Unidos con Noriega

  • 28/04/2026 00:00

El 12 de junio el New York Times publicó un artículo del famoso Seymour Hersh con efectos desbastadores en Estados Unidos y acá.

Hersh, ganador de un premio Pulitzer por sus críticas investigaciones sobre actuaciones de su gobierno, buscó las razones por las que EUA seguía apoyando a dictadores como Noriega capaces de eliminar opositores, como el doctor Spadafora, a quien sus agencias de inteligencia lo señalaban como responsable .

Hersh publicó el artículo “Panamá, se dice que Hombre fuerte de Panamá trafica con drogas, armas y dinero ilícito”. (Texto completo en internet)

Nos dice Hersh, EUA sabía que Noriega, durante los últimos 15 años, proporcionó información de inteligencia simultáneamente a Cuba y a EUA. “Que Noriega es un inversionista secreto en empresas exportadoras panameñas que venden tecnología estadounidense restringida a Cuba y países de Europa del Este.”

En los días del explosivo artículo, Noriega visitaba Washington, para recibir medalla de honor en la Junta Interamericana de Defensa. Hesch trató infructuosamente de entrevistarlo. Su portavoz adujo que estaba ocupado, afirmando que “Noriega y los militares eran víctimas de una campaña de desinformación que no tenía base en los hechos”. “Ataques políticos”, dijo. «Noriega respondería: buscan perjudicar nuestra institución».

“Funcionarios entrevistados dijeron a Hersch que habían pasado por alto las actividades ilegales de Noriega porque cooperaba con ellos y por su voluntad de permitirles un amplio margen de maniobra para operar en Panamá.” Llegaron a asegurar que Noriega había sido un activo valioso para Washington en la lucha contra las insurgencias en América Central, cooperando con la CIA dándole información sensible desde Nicaragua, además de la lucha contra las drogas.” Un alto diplomático, dijo a Hersh “Precisamente porque tenemos intereses estratégicos a largo plazo en Panamá, con el canal, es importante contar con personal confiable con quien podamos tratar”.

“Sabían de todas las actividades del Noriega, incluidas sus relaciones con los cubanos y su voluntad de vender armas al grupo rebelde M-19 en Colombia.” Agregando Hersch que “El objetivo del M-19, procubano, era derrocar al Gobierno democráticamente elegido, grupo guerrillero responsable de ataques violentos causantes de cientos de muertes”. Vinculación negada por su vocero, quien dijo: «No tenemos información sobre el M-19. Hacemos todo lo posible para evitar que Panamá sea utilizada como trampolín para el terrorismo».

A finales de 1985, el vicealmirante Poindexter, asesor de seguridad nacional, visitó a Noriega y le dijo que “dejara de seguir” en sus actividades de narcotráfico y lavado de dinero, pidiéndole que interrumpiera sus relaciones con Cuba”.

Para Hersh “se trata de una cuestión crónica para los responsables políticos estadounidenses: hasta qué punto deben pasar por alto la corrupción y la falta de principios democráticos en los aliados para proteger instalaciones de inteligencia secretas. ”Altos funcionarios civiles del Pentágono, encabezados por Néstor Sánchez, subsecretario de Defensa Adjunto para Asuntos Interamericanos, a quien conocí en Washington, se preocupan de que cualquier sucesor de Noriega no esté dispuesto a tolerar las actividades militares estadounidenses que se desarrollan en Panamá.

Desde principios de 1980, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) junto a otras agencias, incrementaron sus actividades de recopilación de inteligencia en Panamá. Ahora es capaz de monitorear toda Centroamérica y la mayor parte de Sudamérica desde sus instalaciones panameñas.” Imagínense todo lo que les daba Noriega. La CIA también utilizaba bases como Howard, para recopilar de inteligencia y enviar agentes a Nicaragua.

Además del tráfico de drogas y de armas, también sabían del envío de productos estadounidenses de alta tecnología, muchos en listas restringidas, desde la Zona Libre de Colón a Cuba y a Europa del Este. Noriega también tenía intereses en un banco, el Bank of Credit Commerce & Commerce (BCCI), donde tras su escandaloso cierre se confirmó que tanto la CIA como la Mossad y el M-19 tenían cuentas allí para financiar de sus operaciones encubiertas.

Explica Hersh que “la CIA ha considerado a Noriega un recurso invaluable desde la década de 1970 debido a su disposición a proporcionar información sobre los cubanos. Posteriormente, se convirtió en una valiosa fuente de información privilegiada sobre la revolución sandinista en Nicaragua, utilizando la embajada panameña en Managua para recopilar información de inteligencia para EUA.” Según descubrió Hersh “los jefes de la CIA lo adoraban», recordó un exembajador en Panamá. “Para ellos, lo que obtenían era más interesante que lo que los cubanos obtenían de Noriega sobre nosotros”, destacando que “una clave del éxito de Noriega, era su falta de ideología.”

Esta investigación es parte de mi nuevo libro, a presentarse 5 de junio. ¿Alguna coincidencia con lo que vivimos hoy, casi 40 años después?

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