El director de la Lotería Nacional de Beneficencia habla de la lotería clandestina, auditorías internas y su plan para modernizar la institución
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Hay quienes transcurren por la vida hablando a favor del bien común, pero temen actuar. Temen ser ciudadanos y es su opción de vida, lo entendemos. Son una especie dentro del género humano.
Pero existe otra especie que no resulta fácil comprender y es la de aquellos que hablan sin actuar, mientras solo viven esperando el momento oportuno para bloquear las actuaciones de quienes sí demuestran con sus conductas de toda una vida, un sincero interés por trabajar a favor de una comunidad que busque alcanzar su felicidad.
Las líneas que siguen van dirigidas a alentar a aquellos ciudadanos que quieran no solo serlo en el verbo, sino en la acción.
Durante las más de cinco décadas, en que algunos venimos actuando para que el país pueda decidir su destino de manera democrática, -por medio de una constituyente-, hemos visto ir y venir a personas que nunca movieron una mano para actuar por la justicia, la democracia y la libertad en Panamá, pero siempre han permanecido atentas a buscar la más mínima excusa para bloquear a quienes actúan por esa libertad para todos.
Viven irritados por la sola existencia de quien se atreva a defender libertades democráticas y solo piensan en la forma de hallar un defecto, por más mínimo que pueda ser, para impedir que intente defenderlas nuevamente.
Su conducta es parecida a la de aquel carroñero que desea con ansia y pacientemente la muerte de algo vivo para caer sobre su cadáver y hacer lo que sabe hacer: carroñar. Se dice que hubo alguien muy envidiado que navegaba en un bote con otras personas; una de estas cayó al agua y suplicó por el auxilio de alguien; de inmediato el personaje muy envidiado abandonó el bote, caminó sobre las aguas y logró salvar a la persona que se ahogaba. El comentario de la mayoría fue de asombrosa admiración, pero el comentario de aquel que lo envidiaba fue: caminó porque no sabe nadar.
Usted no escuchará a los que hablan sin hacer, criticar el hecho que lo dicho por el presidente, dos semanas antes del 1 de julio, no fue reportado por el 99 % de los medios de comunicación, pero si los verá esperar el momento para decir unos días después de esa conferencia de prensa: “La Constituyente: el gran ausente del 1 de julio”. Los verá sembrando malezas al preguntar: ¿existe realmente una ruta hacia una Constituyente?, pero no los escuchará informando al público que la respuesta a eso y muchas otras interrogantes está hace varias semanas disponible en la página https://www.sepresac.gob.pa/.
No lo hará porque eso sería acabar con dudas y, lo que el malintencionado desea no es acabarlas, sino sembrarlas. Y si además tiene otras dudas a la persona que habla con mala fe, no se la verá dirigiéndose a la fuente directa en SEPRESAC, pero sí pretenderá confundir a los ciudadanos al afirmar que “el país merece conocer la ruta” de la Constituyente.