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- 29/11/2025 00:00
La controversia por la visita de los diputados a Taiwán
Como panameño, al ver toda la discusión generada por la reciente visita de varios diputados a Taiwán, no puedo evitar sentir muchas dudas e inquietudes.
Nuestro país ha reconocido desde hace años el principio de “una sola China”; esta es una posición oficial, estable y clara de la diplomacia panameña. Sin embargo, en ese marco, algunos diputados decidieron viajar a Taiwán, algo que puede ser interpretado por la comunidad internacional como un acto inconsistente con la política exterior del Estado panameño. Además, este tipo de visitas le da a Taiwán la oportunidad de presentarlas como supuestos gestos de “apoyo internacional”.
Lo que más me preocupa es cómo el debate nacional está siendo distorsionado por discursos engañosos. Muchas personas están creyendo narrativas totalmente incorrectas, como la idea de que “se está prohibiendo a los panameños viajar a Taiwán”. Eso es falso.
Los ciudadanos panameños pueden viajar libremente; comprar un boleto y ya. El problema no tiene nada que ver con viajes personales, sino con si funcionarios públicos pueden o no realizar actos oficiales que contradigan la diplomacia del país. No se puede comparar una visita personal con una acción política.
Los diputados que viajaron alegan que fueron “a buscar inversiones”. Suena muy bonito, pero no resiste análisis. Presentar la visita como una “gran oportunidad” es vender ilusiones y confundir a la ciudadanía. Y decir que “no gastaron dinero propio” es engañoso, los funcionarios representan al Estado, y sus acciones tienen implicaciones políticas, hayan usado fondos públicos o no.
Lo más sorprendente es cómo este caso escaló. La embajada, por la sensibilidad del tema en las relaciones bilaterales, intentó persuadir a los diputados para que reconsideraran el viaje, y eso fue manipulado como si fuese una “intromisión en los asuntos internos”.
La comunicación diplomática es normal; transformarla en un conflicto emocional es una distorsión deliberada. Se ha polarizado un debate técnico y serio, como si cuestionar la visita fuera “tomar partido”.
La realidad es que, en el contexto internacional actual, marcado por tensiones y una gran sensibilidad geopolítica, el tema de Taiwán es un interés central para China. Cualquier señal contradictoria por parte de políticos de otro país puede generar malentendidos y riesgos innecesarios. Panamá, siendo un país pequeño y dependiente de relaciones externas estables, no puede permitirse ambigüedades en materia diplomática. No podemos dejar que acciones individuales creen incertidumbre o afecten nuestra credibilidad.
Mi mayor preocupación no es a dónde viaja un diputado, sino cómo nuestra sociedad está siendo confundida, manipulada y empujada hacia una polarización artificial. Necesitamos pensamiento político serio, responsable y racional, no dejarnos llevar por discursos bonitos ni narrativas fabricadas.