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Agrega La Estrella en Google ↗️Ante el tamaño y complejidad del sistema educativo, es importante diferenciar los elementos sustantivos de aquellos adjetivos, auxiliares o burocráticos. Dentro de los primeros, se encuentra la escuela, como célula indispensable para hacer posible que el sistema educativo funcione. La escuela del Siglo XXI debe responder a una comunidad y un mundo de cambios vertiginosos, a una revolución científica, tecnológica e innovaciones, y a un mundo caracterizado por la diversidad cultural y los grandes desafíos éticos globales. Desde John Dewey, María Montessori, Edgard Morín, Paulo Freire, se refieren a una escuela más crítica, humana, participativa y orientada a la comprensión del mundo.
Sin escuelas, no puede haber una organización responsable de la educación en el país. En la escuela se encuentra la niñez y la juventud que trae sus aprendizajes y experiencias, que espera tener una formación integral adecuada y la socialización para vivir pacíficamente junto a otras personas. Esta célula, es el ecosistema donde se desarrolla el currículo y se aplica la didáctica en las diferentes asignaturas y experiencias pedagógicas de los grados y niveles escolares.
Es el ambiente donde se aprende a leer comprensivamente y escribir de forma correcta, condiciones indispensables para acceder al conocimiento emergente y por generarse en el futuro. Donde se fortalecen y, muchas veces, se aprenden los valores éticos que le acompañarán a todo lo largo de sus vidas. Donde se ensayan las innovaciones y se aplican en la realidad; las políticas públicas definidas en la cúspide del sistema, generalmente, sin consultar a los actores de los procesos pedagógicos, que son la base de la pirámide educativa.
Donde las tecnologías digitales cobran sentido en la educación, por su aplicabilidad a los procesos de enseñar y aprender. Es el vértice donde convergen los intereses educativos y los de las familias y otros actores de la comunidad. En donde cada pieza de su estructura tiene un propósito en los saberes que pueda lograr el estudiante de forma individual o colectiva.
Es la escuela donde la directora o director debe ser un profesional y pedagogo consumado, un líder comprometido con la formación continua del personal docente y el aprendizaje integral y eficaz de los estudiantes. En donde los docentes son bien seleccionados antes de entrar a estudiar pedagogía, y mantienen la renovación continua de sus saberes profesionales, que poseen el dominio de los conocimientos y las didácticas que enseñan, así como de las estrategias y métodos pedagógicos para lograr aprendizajes significativos. Docentes que poseen una organización coherente de los objetivos, contenidos y de prácticas dentro de una matriz curricular dinámica y flexible. Como maestras, maestros, profesoras y profesores que mantienen un ambiente propicio para los aprendizajes, dentro de un clima de relaciones de aceptación, confianza y respeto.
Este docente tiene altas expectativas sobre los aprendizajes de sus estudiantes y establece normas de convivencia en el aula, manteniendo un ambiente organizado de trabajo, así como los espacios físicos y los recursos para los aprendizajes. Como buen profesional reflexiona permanentemente sobre su práctica, realiza investigaciones en el aula y construye relaciones armoniosas con sus colegas y autoridades (director, supervisor). Es el orientador y tutor, por excelencia, de sus estudiantes y les ofrece apoyo en sus dificultades en los aprendizajes. Es la persona que propicia relaciones de colaboración, respeto y empatía con las madres, padres y apoderados de sus alumnos.
En su desempeño utiliza métodos y estrategias desafiantes, significativas y coherentes para sus estudiantes. Promueve el desarrollo del pensamiento. Crea en el salón de clase un ambiente democrático, tal como lo planteaba Dewey. Evalúa y monitorea la comprensión y apropiación de los contenidos por parte de los alumnos. Induce a sus estudiantes al análisis crítico de la información y de la veracidad de sus fuentes. Logra que sus estudiantes comprendan que las tecnologías digitales son un medio para enseñar y aprender y nunca el fin, por ello utiliza la Inteligencia Artificial (IA) para investigar y crear.
Busca siempre conectar el aprendizaje con la vida, mediante proyectos comunitarios, resolución de problemas y el aprendizaje interdisciplinario. El buen docente siempre busca que el conocimiento deje de ser abstracto y se convierta en una herramienta para mejorar la comunidad y la sociedad donde vive el estudiante. De allí que la comprensión y atención a los problemas globales (Morín) y desarrollar el pensamiento sistémico, son y serán funciones relevantes del docente del siglo XXI. Por todo ello, la escuela que necesita Panamá debe formar a personas críticas, solidarias, inclusivas, éticas y capaces de transformar su entorno comunitario o nacional. Para un mundo lleno de turbulencias y desafíos como el actual, la escuela puede ser el gran macroscopio, que nos ayuda, desde un punto geográfico determinado, a mirar, interpretar y construir el futuro.