El Canal de Panamá ha logrado establecer diálogo con el 70% de las familias en el área de influencia de Río Indio, superando el 26% de participación registrado...
En toda colectividad humana, a los doctores en siquiatría les resulta fácil detectar personas que en mayor o menor grado padecen trastornos de personalidad. Aparentan estar bien, tan normales que ocasionalmente se cuelan en los gobiernos y partidos políticos, desde presidentes, ministros y militares hasta empleados escalera. Parte de estos colados sufren de narcisismo, miran su reflejo en el espejo del baño y se lanzan besitos; se distinguen por parlanchines, bocones y busca pleitos. Sin embargo, el trastorno realmente severo es la megalomanía, disturbio que padecen los sabelotodo, adoran la figuración y el auto/bombo. En las reuniones de políticos y amigos, Donald tira codos hasta lograr un puesto en primera fila convencido de que se lo merece por ser guapo, inteligente y audaz. El trastorno en mención induce algunos actores a irrespetar el derecho de propiedad y abuso de confianza porque sus mentes no tienen claros límites entre lo mío y lo tuyo. Sin embargo, controlando y superando esa deficiencia algunos megalómanos llegan a destacar como líderes sociales o políticos, adoran carreras de alto perfil, diputado, presidente, primer ministro y en un país belicoso destacan en mandos militares y alcanzan a ser dictadores de la patria que en buena o mala hora los vio nacer.
Me desmiente Simón Bolívar, Esteban Huertas, Omar Torrijos, pero la historia universal registra sangrientos novelones dedicados a Gengis Khan, Julio César, Napoleón, Hitler, Mao Zedong, más recientes Fidel Castro, Vladimir Putin y en las ligas menores Stroesner, Trujillo y Pinochet. Cuando mueren van a la tumba cargados de trofeos y medallas, pero en agonía final no pueden echarse al hombro el baúl del tesoro ni las penas de extralimitación, usurpación, robo, violación y asesinato. Por miedito omití mencionar que estos ejemplares humanos son extremadamente vengativos, de modo que haciendo un extenso etcétera dedico este pensamiento a ciertos paisanos de mi país, vivos o difuntos cuyos nombres he olvidado. Hoy día cabe sospechar que algunos megalómanos como Donald son responsables de que en gran parte del orbe, incluyendo Panamá estemos sufriendo las consecuencias del enfrentamiento bélico de EE.UU. e Israel contra Irán, país que por milenios fue conocido como el Reino de Persia, potencia militar y multicultural desde que la fundó Ciro el Grande 500 años antes de Cristo. Irán es un país islamita situado en el Oriente Próximo, ocupa un territorio enorme y su población la forman 86 millones de habitantes. Nos parece que en la clase de historia los altos mandos políticos y militares norteamericanos se pavearon de la escuela, jugaron con cartas marcadas ignorando que la Guardia Islámica de Irán tienen un ejército de 8,000 soldados equipados con armas modernas y asistencia técnica de asesores rusos, chinos y de Corea del Norte. Un equipo militar iraní experto en computación cibernética maneja la fabricación de cohetes, bombitas y drones que ocultan en escondrijos subterráneos del vasto territorio. Ahora están usando parte del arsenal con efectos mortales principalmente contra los EE.UU. e Israel atrapados en el espejismo engañoso de que ganaron la guerra porque asesinaron al ayatola líder de Irán. Prefieren no darse por enterados de que en la última semana los combatientes iraníes ha derribado buena parte de sus naves y aviones; en el estrecho de Ormuz EE.UU. e Israel también perdieron el acceso al petróleo y el control táctico del Medio Oriente.
El apoyo a uno u otro bando está dividido, es difícil o imposible controlar a los miembros del Club Atómico formado por EE.UU., Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea de Kim il Sum, el mismo que tiene bolas y misiles de adorno. Los gobiernos de tan distinguido Club son especialistas en desarrollar el colateral de empresas y proyectos estilo supermercado. Si eres el presidente de la nación o un General de seis estrellas, la primera Orden Ejecutiva será promover la fabricación y venta de armamento. El personal diplomático queda encargado del almacén que ofrece baratillos y descuentos en la factura de clientes como Ucrania, Yemen, Congo, Sudán, Somalía... Sobran los interesados, también puedes revender uniformes o botas de poco uso y el último grito de la moda son los nuevos misiles y drones. Recuerda que esto es un negocio serio, debes entregar las cuentas al mandamás en cajas de cartón selladas, planchados y acomodadas.
Con el avanzado desarrollo de las ciencias que inventan, parten y reparten armas convencionales y atómicas, en la tercera guerra mundial el fantasma de Hiroshima y Nagasaki no asustará a los políticos y Generales. Chocarán en la batalla final y sin querer queriendo jugarán a la destrucción del planeta Tierra incluidos todos los seres vivientes, humanos, animales y microbios. FIN