• 04/05/2019 02:00

La magia de Guayabo

Panamá tiene un paraíso escondido en la región de Jaqué, el área es virginal, con cuatro ensenadas rodeada de montañas

Panamá tiene un paraíso escondido en la región de Jaqué, el área es virginal, con cuatro ensenadas rodeada de montañas, con una vegetación laberíntica, allí el verde es alegre, seductor y majestuoso. Las cascadas son impresionantes, ellas alimentan un pequeño lago con aguas termales. La arena de la playa es negra, rica en hierro, con efectos terapéuticos. La pesca es abundante.

El linaje de la familia Torres Acosta se asienta en ese mágico lugar, allí llegan los contrabandistas de la época y los aventureros oceánicos. Heriberto Torres Acosta, el brujo y quijote negro de Jaqué, nace en ese maravilloso lugar, son once hermanos. Las anécdotas son propias de un imaginario fantástico al estilo de Manuel Ferrer Valdés y García Márquez.

Jaqué lo visito dos veces durante el 2018 sin ir a Guayabo, Arribo, al mediodía en vuelo de Air Panama, el viernes 15 de abril a pasar la Semana Santa hasta el lunes 22. Jaqué carece de carretera, se llega por vía marítima y la travesía es de 16 horas. El vuelo es de 45 minutos dos veces a la semana. En la tarde llega un oficial del Senafront, del Batallón del Pacífico, para invitarnos a una reunión con Ascanio Isaías Ellis, subcomisionado recién nombrado para dirigir la entidad de seguridad en el sector jaqueense.

El Comité Pro Mejoras de Jaqué, del cual formo parte, asiste al diálogo con el mayor Ellis, el cual desea conocer la problemática del poblado fantasmal que solo existe en los mapas; se exponen puntualmente las necesidades básicas y aspiraciones. Al terminar la reunión, después de cenar con el subcomisionado, en un ágape sencillo igual al que reciben los uniformados allí concentrados, Heriberto le comenta al mayor Ellis, de mi interés de conocer Guayabo. El domingo 17 de abril, él visitaría a Guayabito, pues tiene reunión con los emberá, dirigidos por mi amigo Lázaro. Expresó que podía parar en Guayabo e invita a Heriberto, su esposa Aida Pombo y el suscrito para acompañarle en el recorrido marítimo.

Salimos a las 7 a. m., después del desayuno, en el cuartel. La lancha acoge también a cinco unidades del Senafront. La boca del río Jaqué está sin el peligroso oleaje, el piloto es un guna con experiencia y penetramos sin problemas en el océano Pacífico; luego bordeamos el litoral y me impacta la arboleda que besa el mar, el espectáculo es hermoso por la armonía de las montañas con el mar. El hábitat panameño se distingue por la diversidad de paisajes, recuerdo a don Ángel Rubio, el creador de la geografía científica nacional.

Guayabo me recibe con centenares de cangrejitos, en una danza juguetona, en la amplia playa; al pisar la arena siento el magnetismo de la naturaleza apabullante. Admiro palmeras gigantes que escrutan cual faros el bello horizonte. Raíces colgantes de árboles centenarios adornan la playa, al estilo de los jardines de Babilonia. Me enamoro de Guayabo.

Ascanio con Heriberto y dos policías van al encuentro de las misteriosas cascadas, me quedo en la playa con Aida y el guna que maneja la lancha. Me cuenta de los cultivos en Kuna Yala en tierra firme y el abandono de algunas islas inundadas por el alto nivel del mar, efecto del cambio climático; habla de la esposa y de las dos hijas. Tiene siete años de servicio en el Senafront, hay muchos gunas, emberá y ngäbes en la entidad.

Impactado por Guayabo, vamos hacia Guayabito, caserío emberá. El asiento lleva ya más de quince años, tiene una escuela hasta tercer grado, los alumnos luego van a Jaqué para terminar los estudios. Los emberá viven de la pesca, los productos los venden en los poblados colombianos.

La reunión con el subcomisionado Ellis concluye con la donación de un terreno para construir un cuartel para el destacamento que allí atiende la seguridad en la frontera con Colombia. Los policías viven en condiciones deplorables, son jóvenes negros, mestizos e indígenas. Mal pagados como los maestros en las áreas de difícil acceso.

Ellis obsequia a los emberá alimentos y bolas de fútbol, le ofrecen un almuerzo sencillo. Cuando vi a esa juventud que arriesga su vida contra los narcotraficantes y delincuentes de todo tipo pensé en los millones que nos roban los diputados, ministros, presidentes y funcionarios.

El subcomisionado nos pide a Heriberto y a mí que le demos unas palabras al destacamento. Somos educadores, ajenos al clientelismo electoral, somos contestatarios con trayectoria en las luchas sociales y sobre todo en la épica de la Soberanía. Hablamos con la humildad de los maestros y reconocemos el significado del sacrificio al defender en la selva y el mar la seguridad nacional.

Ascanio Isaías Ellis, con 28 años de servicio, me habla con orgullo de sus padres, eran maestros y cómo una campesina, gracias a la educación, llega a ser directora de un Centro Básico en Felipillo; Abraham Ellis llega a ser representante, diputado de Veraguas y constituyente. Abraham es un poeta de las décimas. Ascanio ama a Panamá, conoce su historia y la gesta nacionalista que eliminó el enclave colonial. La responsabilidad social es evidente.

Sir Richard Brooks, patriarca legendario de Guayabo, me susurra quién será la persona elegida el 5 de mayo, vivirá un viacrucis en su empeño de adecentar la institucionalidad del país. Nada le será fácil, solo el carácter y firmeza en sus valores harán la diferencia.

HISTORIADOR, ESCRITOR Y DOCENTE.

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