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- 01/07/2016 02:01
Régimen de mando personal en decadencia
Cuando observamos el comportamiento del actual Gabinete del Órgano Ejecutivo, no escapa la duda de la integridad de la persona. Se asoma, sin mayor esfuerzo, el reconocimiento del servilismo, la falta de fe en la persona virtuosa. Señalaba José Ingenieros: ‘Nada hay más extraño a la fe que el fanatismo de los siervos. La fe es de visionarios y el fanatismo es de siervos. La fe es llama que enciende y el fanatismo es ceniza que apaga. La fe es una dignidad y el fanatismo un renunciamiento. La fe es una afirmación individual de alguna verdad propia y el fanatismo es una conjura de huestes para ahogar la verdad de los demás '.
En un grupo ejecutivo, generalmente hay vanidosos sin magia, vanidosos vacíos, para abundar en redundancias. Vanidosos sin más arte que el de ponerse ante un espejo y aderezarse la corbata o mirar bobamente a los ojos de una adolescente. Pero hay vanidosos más dotados que, en vez de un espejo o de unos ojos, buscan la masa popular y se disfrazan con trajes de payaso y actúan con oportunidad para mantener atada la atención pública.
Mario Vargas Llosa ha publicado un interesante libro titulado La civilización del espectáculo , en cuyo contenido encontramos muchas respuestas al comportamiento de ‘colaboradores ' del actual régimen ‘de mando personal ' en Panamá (2014/19). Para los miembros del equipo de Gobierno lo primero que se necesita es demostrar la grandeza del caudillo (el jefe, el amo), del hombre afortunado. La naturaleza corporal y espiritual del elegido da alguna materia para la exégesis, pero no es lo bastante. Hay que acudir entonces a la pseudosociología, que tan dócil se muestra en estos casos, y ella alumbra los vacíos sociales que el ‘jefe ' está llamado a remediar.
Y los serviles, timoratos, híbridos, insípidos en su vida individual devienen ahora valientes, decididos, agresivos. Y empiezan... a acusar a los otros, a señalarlos, a perseguirlos. ¡Hay que ver la ola de coraje que los arrastra, con la frente alta y el semblante lleno de felicidad! ¡El Hombre, nuestro Hombre! ¡El país entero para él! ¡Todo para él! ¡La patria es él! Y nadie repara ya entonces en la brutal apostasía de la tesis, en la prostitución del concepto de patria que entraña este endiosamiento de uno, a cuyo servicio se ponen el Estado y la nación y los sagrados intereses del pueblo dividido en familias reales, de necesidades actuales impostergables.
Pero no hay lucha fructuosa contra esta avalancha. El decoro privado, el pudor natural en las personalidades numerosas les impide aspirar a los manejos de la cosa pública, y se ven obligados (por desidia, por desprecio, por asco y también por incapacidad del individuo contra la masa) a encerrarse en sí mismos y abandonar la calle pública a los gruesos y estruendosos manifestantes de la nueva fe.
El periodo trágico del servilismo está inaugurado desde julio de 2009 y aún se mantiene. Pero todo servilismo es una traición organizada. Primero traición para consigo mismo, al prosternarse ante otro en una cobarde renunciación a los fueros de la dignidad personal. Luego, la traición a la sociedad actual, sometiéndola al capricho de un individuo en pleno éxtasis de divinidad. Más adelante, traición a la nación, conjugando ese pasado lleno de dolor y gloria en la plebeya apoteosis de un hombre. Todavía después traición al Estado, sometiendo sus leyes básicas a una sola voluntad prepotente. Luego, traición del jefe a sus amigos y ‘elevadores '. Y por último, traición a su mismo jefe cuando los serviles se descubren a su vez traicionados, es decir, envilecidos.
Y no hay espectáculo más repugnante a los ojos de las conciencias honestas que esas reuniones de palacio (o de casa en la playa de algún pudiente, potentado o magnate), cuando se congregan en amistosa tertulia, chocando copas de champaña o de ron una veintena de cortesanos-serviles que se juran amistad, mientras, cada uno de ellos, estudia la oportunidad de aniquilar a los demás. ¡De una compactación de mediocres, de incapaces, de corruptos no se puede esperar nunca otra cosa que traiciones, persecuciones, odios y hasta crímenes!
MAESTRO DE CIUDADANOS.