Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental...
- 21/05/2014 02:00
En el mar la vida es más sabrosa...
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Agrega La Estrella en Google ↗️En el mar la vida es más sabrosa… se escucha en el primer verso de una popular canción tradicional, que se refiere a los sentimientos y a la alegría de quienes desarrollan sus actividades cerca o en el contexto del aire, sol, donde ‘todo es felicidad’. En el caso de los panameños, no termina de establecerse una cultura orientada hacia este recurso natural que es nuestro principal enlace con el mundo.
Algunos que visitan el país, afirman que los ciudadanos locales viven como ‘de espalda al mar’, pues no se aprovecha en la dimensión de otros territorios que se ven beneficiados con costas marinas. Uno de los ejemplos de esta idea, lo constituye las costumbres que rodean al consumo del marisco y en especial al pescado. Por alguna razón a los connacionales les interesa casi exclusivamente el pargo y la corvina.
Ambos tipos suelen acaparar la atención de los clientes; quienes saben que a pesar que aquellos son los primeros en subir de precios en las temporadas de alta demanda –sobre todo en semana santa-, cada quien se apresta a buscar el suyo antes que se acaben los que suelen atraer a los parroquianos.
Los hábitos de compra de dichas especies para surtir las mesas, así como los correspondientes a las familias de escualos o tiburones –en Panamá se lleva al plato el ‘cazón’, su estado juvenil-, producen un desequilibrio por cuanto ha aumentado el consumo de éstos a tal punto, que empieza a notarse un desajuste en las poblaciones; pues la captura es excesiva, ya que otros factores también la hacen presa codiciada. Los fenómenos mencionados han impulsado a la Fundación MarViva a promover una mayor selectividad de peces y han presentado una lista de unos 104 tipos, con la finalidad de que los compradores conozcan sus cualidades y puedan al llegar a los puestos de expendio, solicitar aquellos que no están en peligro de desaparecer o bajo alguna clase de reserva por las autoridades.
La razón es obvia, afirma Juan Posada, gerente de Ciencias de esa organización, quien advierte la riesgosa contingencia de las diferentes variedades del tiburón y en especial el conocido como martillo; ‘se enfrentan a serias amenazas de extinción debido a la demanda de aletas, carne, aceite de hígado y otros productos derivados…’.
Un factor que contribuye con esta crisis para el gigante depredador marino, es la dificultad de su reproducción, que tarda mucho y en pocas cantidades. ‘Estos factores los hacen especialmente vulnerables a la sobreexplotación y lentos para recuperarse de la reducción en la población’.
Además de presentar su propuesta a los medios de comunicación, los colaboradores de MarViva repartieron volantes y visitaron en varias jornadas el Mercado de Mariscos para convencer a vendedores y al público sobre el ‘consumo responsable’. Se trata de que quien adquiere este producto marino, observe que se trata de un individuo de edad adulta.
Se informó sobre una guía semáforo, apoyo para asumir la compra y manejo de los productos de la pesca con una mayor conciencia y sobre todo la responsabilidad de saber que de dichas fórmulas depende la preservación de este recurso de las aguas oceánicas, que es la base económica de un gran sector productivo del país.
En la guía se encuentran tipos de peces que son poco comunes, pero que están a la venta y que permiten a quien los adquiera, saber que lleva a su cocina un ejemplar rico en nutrientes, detiene la presión hacia los que se requiere preservar y hacer al mar, una fuente donde ‘todo es felicidad…’ como dice la canción.
PERIODISTA