• 06/04/2012 02:00

Exégesis del mensaje cuaresmal

B enedicto XVI expresó su mensaje de Cuaresma a los cristianos, invitándonos a fijarnos unos a otros, para estímulo de la ‘caridad y las...

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B enedicto XVI expresó su mensaje de Cuaresma a los cristianos, invitándonos a fijarnos unos a otros, para estímulo de la ‘caridad y las buenas obras’. Por la derivación que para el hombre acarrea la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo, creo necesario, dilucidar el significado del ‘Prójimo’ que nos enseñó Jesús, para razonar la invitación citada, dado que la formación cristiana a la fecha, nos señala que cualquier hombre respecto de otro, considerado bajo el concepto de solidaridad humana, constituye el Prójimo.

El primero de los Diez Mandamientos es para Dios; los dos últimos son para el prójimo (Éxodo 20: 16,17). Escrito igualmente está: ‘a tu prójimo no oprimirás ni robaras, no atentarás contra su vida, con el razonarás y con justicia juzgarás’ y ‘amarás a tu prójimo como a ti mismo’. (Levítico 19: 13-18).

Jesús fue más explícito. En respuesta a pregunta que le hiciera un intérprete de la Ley: ‘¿Maestro y cuál es el ‘Gran Mandamiento’ de la Ley?’. Con claridad y desenfado respondió: ‘Amarás al señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. Este es el primero y grande Mandamiento; y el segundo es semejante: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. (Mateo 22: 35-40).

El ‘prójimo’ no era entonces entendido por los intérpretes de la Ley. (Lucas 10: 25-29). Con la Parábola del ‘Buen Samaritano’ (Lucas 10: 30-37), Jesús nos define y enseña quién es el prójimo; y al expresar al interprete de la Ley: ‘ve haz tú lo mismo’, invita a todo creyente, movido a misericordia, a constituirse en ‘prójimo’. Enigmáticamente, la acepción que del Evangelio hacen sus intérpretes, al entrever como ‘prójimo’ al que cayó en manos de los ladrones, contraviene el mandato. ¿De dónde la virtual frase: ‘ayuda al prójimo’?

Confirma Jesús su mandato, cuando en propiciación por el pecado dio su vida, para preservar la nuestra, y nos vuelve a la fe, al resucitar en nombre de todo linaje que en el creyere. De esta forma Jesús es el ‘Sumo Prójimo’ (Juan 10: 10,11, 17, 18). De allí, que de Él sea el nuevo mandamiento: ‘Amarse unos a otros como yo los he amado’. (Juan 13: 34,35).

La invitación cuaresmal de Benedicto XVI de ‘fijarnos unos a otros’ (Hebreo 10; 24) es consecuente con el mandato de Jesús, ‘ve haz tú lo mismo’; por ello, nos invita a competir en caridad, servicio y buenas obras. Sin embargo, la caridad como virtud teologal, basada en la solidaridad que sobrelleva el concepto ‘ayuda al prójimo’, es vana y altiva. (1. Cor. 13: 3); mientras que el ‘amor del prójimo’ como preeminencia y virtud divina, se cristianiza en servicio y buenas obras (1. Cor. 13: 4-13; Lucas 22: 24-30.).

Respecto a la invitación Papal de ‘poner en guardia’ a nuestros hermanos acerca de los modos de pensar y de actuar que contradicen la verdad y ‘no siguen el camino del bien’, en principio, corresponde a las iglesias su atención. La doctrina de la obra de la carne y del fruto del espíritu (Gal. 5: 16-26), ha llegado a pocos creyentes y eso tienen en contra las obras de las iglesias.

Fijándonos en lo expresado por Dios: ‘el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud’, (Génesis 8:21), podemos entender la difícil tarea de las iglesias de coadyuvar en evitar caer en tentación, como señala la oración que nos enseñó Jesús. La codicia y avaricia, (Lucas 12: 15) que hacen altivos a algunos hombres, como la cursi actitud de muchos otros, alrededor de un pernicioso esnobismo, lo complementa.

El Evangelio es uno y no es de confusión, lo hacen sus intérpretes; (Gal. 1: 6-10). Solo escudriñando la Biblia, con fe y razonamiento, sabremos ‘qué es Jesús’ (Juan 15: 12-17); y obedeciendo su mandato: ‘ve tú y haz lo mismo’, estaremos coexistiendo como ‘prójimos’, que es el único modo en que podemos alcanzar la meta escatológica que nos señala el Evangelio. (Mateo 25: 31-46). Sea la invitación del Papa permanente motivo para esto.

CONTADOR PÚBLICO.

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