La productora panameña participará en Created in LA, una cumbre que reunirá a creadores digitales, productores y ejecutivos de Disney en Los Ángeles
Con el tema de los panameños que han sido reclutados y unos aparecen y otros no, otros piden la ayuda del gobierno para regresar al país, todo esto con el tema de para ir a Ucrania, -que si fueron engañados o no- hay confusión, incredulidad, pensando que es la primera vez que se da esto. Durante la Dictadura de Omar Torrijos, también se enviaron panameños sin preparación militar a Costa Rica exactamente en el Frente Sur, donde ingresaban a territorio nicaragüense a enfrentar a la Guardia Nacional de Nicaragua en su afán del Dictador Omar Torrijos de convertirse en el Hombre Fuerte de Centro América, que era como se conocía al General Somoza.
A través de este artículo, tratare de resumir casos que recuerdo – otros podran relatar sus recuerdos – que podrá ilustrar a los que se preparan a ir a una guerra, podrán meditar si vale la pena.
Durante la Dictadura de Torrijos, se dio un caso de cuatro estudiantes panameños que fueron capturados en Colombia, después del ataque al barco El Karina por el ejército colombiano, que había salido de Panamá con armas para la guerrilla colombiana. La dictadura, hizo gestiones para que el gobierno colombiano los devolviera. Desconozco cuál fue el fin de estos cuatro estudiantes.
Igual se dio con la captura del Mayor Hurtado mejor conocido como “El Perro”, fue capturado en el Bunker de Somoza, al triunfar la Revolución Sandinista. El Perro salió de Panamá quince días antes de la caída de Somoza. El Perro me diría: “fui a ponerme a ordenes de mi amigo Tacho”. Vestia el uniforme de la Guardia Nacional de Nicaragua, y al ser capturado, los Sandinistas lo iban a fusilar. Estaba en lista de espera hasta que llego el Mayor Felipe Camargo, que intercedió por su libertad, a petición del Dictador Torrijos. Al triunfo de la Revolución Sandinista, viajo una delegación de la Guardia Nacional de Panamá enviados por el General Torrijos, para ayudar en el nuevo gobierno, pero Fidel Castro no permitió la injerencia panameña porque “a estos muchachos desde la década de los sesenta los estoy ayudando. Esta Revolución es mía”. Correspondió al Mayor Felipe Camargo, solicitar a nombre del General Torrijos la entrega del prisionero Hurtado a los Sandinistas, que inicialmente se resistieron a su entrega, y una larga negociación, deciden entregarlo. Después de recorrer varios cuarteles en Nicaragua el Mayor Camargo, pudo encontrarlo, después de una ardua labor de ubicación en las cárceles nicaragüenses, y lo principal encontrar sus documentos de panameño, que estaban resguardados debajo de un piso en una casa en las afuera de Managua, donde vivía El Perro. El Perro al ser liberado, fue enviado al Pabellón Victoriano Lorenzo, donde esa tarde Torrijos con un habano en la boca lo visito. La visita de Torrijos esa tarde al Perro y el mensaje recibido de Tacho por intermedio del Perro, es necesario otro artículo.
Durante esa guerra en Nicaragua, murieron más de cincuenta panameños en el Frente Sur, que hoy en día sirven de abonos a tierras nicaragüenses.
Es de recordar, que por cuestión de cinco minutos en el Frente Sur casi es capturado Hugo Spadafora y una panameña que vive en Canadá, por el Comando Los Cascabeles de la Guardia de Nacional, comandados por el Mayor Swanson.
De esos panameños que fueron a Nicaragua en la Brigada Victoriano Lorenzo, unos se quedaron en Nicaragua, otros regresaron y muchos ingresaron a la Guardia Nacional después Fuerzas de Defensa, incorporados dentro del G2, otros no aceptaron, donde algunos quedaron por las calles de Panamá con problemas psiquiátricos, otros comenzaron a delinquir.
Cuando fui miembro de la Comisión de la Verdad de Panamá, viaje a Coiba a hablar con un veterano de la Guerra de Nicaragua, y que había sido miembro de los Cholos de La Chorrera que correspondía a la Décima Zona Militar, y había sido condenado por su participación en el crimen del español Manuel Vásquez López propietario de la Gruta Azul. En ese viaje investigaba sobre dos panameños conocidos con el alias de Ciego y Águila. En ese viaje encontraría al Chileno Gerardo Olivares Morales, que había servido en las filas del Uruguayo Walter Sardinas Iguini, durante las guerrillas en Panamá en 1968. Torrijos había negado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su visita a Panamá en 1976, como parte de las imposiciones de Jimmy Carter para la firma de los nuevos tratados, la liberación de presos políticos y negó que Olivares hubiese entrado a Panamá. Olivares fue encontrado asesinado en Coiba, y después sus restos fueron repatriados a Chile.
Desconozco de otros casos, pero lo cierto que panameños fueron a esas guerras como Mercenarios, a intervenir en asuntos internos de otros países, repitiéndose esta aventura como mercenarios panameños.