Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
La grandeza del Norte se hallaba en el sabor del ejercicio de la libertad, en la fuerza de su administración de justicia, en la eficacia de su división del poder público, en la solidez de sus instituciones, en una prensa totalmente emancipada, en el mar de oportunidades, en la pujanza de una tecnología de punta y un PHD basado en el rigor científico. Eso sí, en sus cimientos estaba el dólar y el control del sistema financiero global. La práctica internacional era tener reservas en dólares. La tendencia actual es tenerlas en oro. Fundamentalmente después que Irán, Rusia, Corea del Norte y Venezuela, entre otros, comprobaron que las sanciones económicas no conducen al colapso porque existen alternativas con socios dispuestos a ayudarse mutuamente en la adversidad artificiosa del imperio.
Hoy la carrera se lidera con intimidación, miedo, amenaza directa, humillación, mentiras, letalidad, misiles, dureza militar, magnicidio, asesinato de pescadores, secuestro de presidentes, capacidad económica, sanciones y aranceles. Un cambio de paradigma muy importante. La caída del “halcón negro” es una realidad. Su salvación conlleva un poco más de rigidez. Lo evidente es que más rigidez significa cerrar la oxigenación de los derechos humanos y alimentar el porte de los actores, derruir las instituciones por debajo de los personajes. También es cuestionable si esta necesidad implica asumir odios ajenos.
Principios como soberanía y autodeterminación no existen para tapar la ignominia, pero las reglas internacionales y la solución pacífica de las controversias, conquistas de la humanidad, tampoco están para ser utilizadas por intereses particulares o geopolíticos ni por supuestas defensas de la democracia desenmascaradas por la condena de 34 delitos con fuerte hedor a petróleo. En Venezuela se entienden los clamores por una idílica liberación del pueblo oprimido y burlado por sus “liberadores”, pero entre personas que no “tragamos entero”, las cosas son diferentes. Ahorrémonos discusiones estériles. ¿Cómo prefieres vivir? ¿Bajo los valores de antaño o bajo la ley de la selva? Yo prefiero los de antaño. Rechazo vivir bajo el sonido de los cañones y de líderes que confiesan su desprecio por las leyes y las subordinan a su “moral” personal. Eso es lo opuesto a un Estado de Derecho. Cónsono con el avance de la civilización, las verdaderas batallas de hoy son comerciales, tecnológicas, logísticas, monetarias, fiscales y de políticas públicas. Sin sangre.
Las águilas están evitando su caída al vacío. La defensa de la democracia es una distracción. Y lo que hemos visto es la punta del iceberg. Groenlandia sigue en la lista. Ojalá Panamá haya sido excluida de ella; que no pase como con las otras. Maduro tejió su destino a Brooklyn, pero la incertidumbre de los petrodólares ante la arrolladora aparición de nuevas monedas en el intercambio internacional del combustible, fue el detonante más potente. Como decimos los abogados: “A confesión de parte, relevo de prueba”. ¿Acaso la explicación de las tres fases de la “liberación” no es una confesión?
Kafka fue superado por los “romanos” de hoy. La metamorfosis sufrida en el norte viene aún desayunando en el mundo. Pronto la veremos almorzando. Lo que no veo tan claramente es si dicha comilona terminará con una opípara cena. Dependerá de la reacción de los otros pugilistas. Dudo que después de llegar a la mitad del lago, den la vuelta y regresen a la orilla inicial.